SEDUCCIÓN Y VIDEOCLIPS

Un videoclip es un video corto, basado en un tema musical, que a través del uso de las imágenes, hace nacer un “producto” nuevo.

El videoclip sirve para dar promoción a los temas musicales y a los artistas. Hay de diferentes tipos: para ser utilizados en campañas publicitarias o de bien público; aquellos que se suben a la red y no persiguen el objetivo de obtener ganancias y están los de carácter comercial.

Dentro de los videoclips comerciales destacan los que se dirigen a un público determinado y los que se pretenden lleguen a todo el público posible para lograr toda la ganancia posible.

Este es el videoclip llamado mainstream o videoclip dominante.

De este tipo de videoclip hablaremos hoy.

Antes, los sellos y compañías discográficas estaban a cargo de personas interesadas en la música o incluso músicos, pero con el desarrollo de esta industria y su probada capacidad de generar altos ingresos, estas empresas más pequeñas fueron desapareciendo y surgieron grandes corporaciones, dirigidas ahora por hombres de negocios cuyo objetivo principal pasaría a ser la obtención del máximo de ganancias.

Esto modificó las características del videoclip, dirigido ahora a “vender” a los artistas escogidos por las empresas para ser convertidos en “estrellas”. Estas “estrellas” son fabricadas por especialistas que deciden todo sobre sus vidas.

Seleccionan las canciones que cantarán, cómo se presentarán al público, el corte y color del pelo que llevarán, quién diseñará su estilo, trajes y las poses que adoptarán en sus entrevistas con los medios, qué dirán y qué no de su vida pasada y de sus proyectos. Todo esto amparado en contratos exhaustivos que precisan todos los detalles inimaginables y las consecuencias de su incumplimiento.

Nace así el “artista-marca”, una mercancía que nada tiene que ver con su persona.

Volvamos entonces al videoclip dominante.

¿Cuáles son sus principales características?

1.            La música es ligera, de armonías sencillas, estribillos pegadizos y ritmos simples y bien marcados, dirigidos a la zona menos desarrollada y más inconsciente de nuestro cerebro para que sea capaz de “pegar” rápidamente sin mucho esfuerzo. No importa que no sean variadas, ni originales, ni que no sean buenos los arreglos. Lo más importante para la industria de la música no es la calidad, sino que las canciones sean fácilmente recordables.

2.            La música es la que sirve de acompañante a las imágenes. Si a mediados de los años ochenta las imágenes reforzaban la música, ahora es a la inversa.

3.            La temática predominante en el videoclip dominante es la seducción sexual seguida del amor y la búsqueda del placer, ambos ligados al deseo sexual.

4.            La juventud es la edad dominante en los personajes debido a que el público al que va dirigido es el joven y a que a esa edad el individuo alcanza su mayor atractivo físico. Por esa razón el 70% de los protagonistas de los vídeos tienen una edad comprendida entre la adolescencia y la veintena.

5.            Participación exagerada de la juventud “bien parecida” con respecto a la diversidad real de la vida. Esto fomenta la idea de la supremacía de los individuos exitosos de la sociedad gracias a su físico. No hay lugar para gordos, o muchachas sin senos y glúteos prominentes. Se produce un empobrecimiento del concepto de belleza, exclusivamente ligado a la plenitud y la exuberancia de los atributos sexuales de cada individuo

6.            Seducción permanente, para mantener la atención del espectador.

7.            Fragmentación y cosificación del cuerpo humano. Se muestran fragmentos de los cuerpos, desconectados de la persona, atribuyéndole el valor al atributo físico en sí mismo. Ejemplo: una musculosa y tatuada espalda para deleite de las seguidoras y como símbolo de masculinidad y poder para los varones que no se muestra a quién pertenece, o unos glúteos en movimiento, etc.

¿Qué tipo de imágenes se utilizan para lograr este resultado?

Todo está estudiado por estas empresas.

El homo sapiens es la especie que más tiempo vital dedica al sexo sin fines reproductivos.

Se calcula que un hombre joven piensa en el sexo 32 veces a lo largo del día, lo que significa una media de una vez cada media hora. En el caso de la mujer, aproximadamente la mitad: una vez por hora.

En esa etapa de la vida la producción de hormonas sexuales se multiplica entre 10 y 25 veces.

Esto explica la importancia que le otorgan a la sexualidad los productores de este tipo de videoclip.

Con imágenes de contenido sexual, es seguro captar la atención del espectador joven y permanecer en su memoria.

El videoclip dominante explota esto para vender a la estrella escogida y también para influir en la masa juvenil, para que se mantenga consumiendo este tipo de producto, acepte sus mensajes y se convierta en cliente seguro de todos los productos que ella promueva directa o indirectamente: cosméticos, modas, autos de marcas, joyas, etc.

A los productores les interesa crear “fans”, no seguidores, de manera que acepten sin reparos los mitos que ellos mismos crean alrededor de las estrellas. El fan es dócil, no analiza, no se hace preguntas, sigue ciegamente. No es extraño que para reforzar esta relación en los mismos videoclips se incluyan imágenes de admiradores histéricos por tocar o besar a la “estrella” o que caen desmayados ante su presencia.

Hay diferentes tipos de videoclip dominante. Dentro de éstos están el

Dionisiaco  Gotta Feeling  de Black Eyed Peas 2009

Trágico  We Found Love de Rihanna 2011

Elitista,  Wild  Ones  de  Flo  Rida 2012

Extravagante,  Super  Bass  de  Nicki  Minaj2011

Adolescente,  Baby  de  Justin  Bieber 2010

Gánster, Started from the Bottom  de Drake.

Romántico,  Call  Me  Maybe  de  Carly  Rae  Jepsen

Afrodisiaco,  Pitbull con Chris Brown: International Love

Propagandístico, Part of me de Katy Perry

Otros de tipo biográfico, coreográfico y fílmico.

Cada uno tiene sus características: símbolos, tramas, protagonistas, música, etc., que contienen mensajes a veces explícitos y otros implícitos que  quedan en la mente de los espectadores jóvenes en relación al número de veces que vean estos videoclips y los referentes culturales e ideológicos que ya posean con anterioridad incorporados.

Ahora bien, ¿de qué se valen los realizadores de este tipo de videoclip para seducir al público joven?

Se intensifica la velocidad y la complejidad del montaje.  Si un videoclip dominante en los años ochenta tenía poco más de 60 planos por canción, en la actualidad el número se eleva a más de 150, lo que implica un ritmo o sea, una velocidad mucho mayor. Por eso un videoclip de treinta años atrás resultará a un joven algo aburrido, porque está adaptado a ver muchas más imágenes en menos tiempo.

Se usan colores específicos, según el público al que va dirigido y la sensación que se quiere transmitir: seguridad, nostalgia, energía, erotismo, y la iluminación y los planos precisos para lograr la imagen perfecta.

Pero no todo es lo que parece. Se calcula que para los videoclips de algunas estrellas se invierte un trabajo de embellecimiento digital de la imagen que puede ascender a los 80.000 dólares por vídeo. Este trabajo es realizado por artistas digitales muy calificados que trabajan cada fotograma para ir limpiando todas las imperfecciones de sus cuerpos tales como celulitis, varices, estrías, arrugas, verrugas, etc.

Este y otros arreglos engañosos dan lugar a numerosos problemas entre los adolescentes y jóvenes que quieren parecerse corporalmente a sus ídolos, pero no tienen en cuenta los recursos empleados para fabricar esta “belleza”. Ansiedad, frustración, padecimientos relacionados con la alimentación como la anorexia y la bulimia, la vigorexia que implica una obsesión por los ejercicios físicos para mantener un cuerpo atractivo o cirugías a muy tempranas edades son las consecuencias de estas falsedades.

También se usan otros muchos recursos: iluminación, efectos especiales, o planos específicos como aquella en el que la estrella mira fijamente a la cámara y parece que habla con el espectador. Esta tiene el objetivo de crear la sensación de un mensaje más personal con gestos sexualizados, además de la provocación sexual cada vez más explícita por parte de los bailarines y extras.

También hay otros planos más cercanos en los que se detalla una parte del rostro del artista como los ojos y los labios, otros dirigidos a resaltar las zonas erógenas de mujeres y hombres y movimientos que sugieren juegos sexuales o el coito.

Otros planos son usados para la publicidad y son aquellos en los que aparece un coche de lujo, teléfonos, joyas, etc. y que, lógicamente, han pagado las empresas vendedoras de estos productos para que sean incluidos y resulten tan atractivos como los propios protagonistas. Lograr la atención de muchos es una valiosa mercancía que es vendida a los anunciantes de estos productos y genera muchos ingresos. El videoclip hoy es uno de los mejores formatos para la publicidad ante el cansancio que han provocado sus usos tradicionales mediante comerciales, vallas, etc.

Es de tener en cuenta también la narración en el videoclip, o sea, la historia que cuenta, un gran porciento de las cuales ocurren en escenarios como mansiones, hoteles lujosos, yates, fiestas, piscinas, coches, etc. En muchos se utiliza la imagen del propio dinero como un objeto de adoración que se entremezcla con movimientos o poses insinuantes de carácter sexual.

En este tipo de videoclip dominante hay una obvia sustitución de la relación amorosa basada en la espiritualidad por las basadas en el deseo sexual. Ya tanto las mujeres como los hombres son representados como objetos sexuales e incluso se utiliza la erotización de cuerpos de niños y adolescentes, lo cual está penado por la mayoría de las legislaciones.

El videoclip dominante se utiliza también para transmitir valores ideológicos y hasta políticos del sistema capitalista.

Al motivar el consumo irrefrenable y repetitivo de estos videos, se arrastra con ello al de los productos que publicita -aunque a veces ni el espectador lo perciba-, consolida la fascinación por un modo de vida semejante al de sus artistas preferidos, y crea, desde edades tempranas, una visión de la felicidad atada al culto al dinero, la ley del más fuerte, el individualismo, el narcisismo, la competencia feroz, el consumismo, etc.

La vida en sociedad se presenta como una competencia constante de unos contra otros. La violencia (de cualquier tipo) es asunto de ganadores y el amor, de perdedores.

Se muestra la jerarquía y el poder, la relación de subordinación de unos con otros y la complacencia de los súbditos como algo presente en todas las sociedades, algo inherente a la naturaleza humana. La rebeldía es caos.

El alcohol y las drogas ilegales forman parte de la vida de las estrellas, las cuales no tienen reparo en promover abiertamente su consumo y venta.

El capitalismo aparece reflejado en los videoclips como un sistema en el cual el que triunfa es porque lo merece y quien lo merece, siempre triunfa, lo cual es un engaño.

Un sistema productor de una inmensa felicidad asociada a la acumulación de bienes. Ello también justifica que haya videoclips dedicados al mundo de las drogas, presentadas como una vía para llegar al éxito, garantizando así ganar como fans a los jóvenes de las clases pobres.

Es necesario insistir en que la música creada por las corporaciones hoy se produce bajo criterios de rentabilidad económica, no artísticos. Se favorece a aquellas que, siendo efectivas, resulte más barata su producción. Esto causa prejuicios a estilos como el rock, el jazz, la música sinfónica, etc. que requieren de músicos calificados, por lo que han disminuido estas producciones y con ello, su público.

Ya no es necesario que los músicos se formen largos años en el estudio de los instrumentos, sino que basta tener nociones básicas de composición musical y un buen programa de ordenador para tener una canción producida en unos pocos días u horas. Géneros como el trap, el regettón o incluso el pop, en los que se usan sonidos sintetizados han permitido que se reduzca la cantidad (y la calidad) de los músicos que acompañan a las estrellas en las giras. Todo lo que aporte a esta lógica económica es asimilado aunque afecte la calidad de la música, el desarrollo de la sensibilidad y el enriquecimiento cultural de los seres humanos.

Músicos de grandes capacidades son desaprovechados porque no son útiles para la industria capitalista de la música. No encuentran su lugar en el mercado y son obligados a ganarse la vida realizando otras actividades que les permiten la obtención de un medio de subsistencia.

Por otra parte, de entre los dioses fabricados que se nos presentan con sus vidas envidiables, plenas de riqueza material y fama, hay muchos que son personas inestables psicológicamente como Britney Spears, Lady Gaga, Justin Bieber, Demi Lovato, etc., dependientes de las drogas, violentos, con problemas de personalidad, y en no pocos casos han terminado con sus vidas tempranamente mediante el suicidio, o a causa de sobredosis. Ejemplos:  Kurt Cobain, Michael Hutchence, Amy Winehouse, Whitney Houston, Prince, etc. En estos casos hasta la propia muerte se convierte en un hecho con el que lucran las compañías, que tejen morbosamente historias alrededor de las circunstancias de su tragedia.

Por toda esa dependencia a las grandes compañías, con las que muchas veces adquieren grandes deudas a fin de mantener niveles de vida incosteables, estas “estrellas” son calificadas por Jon Illescas, un estudioso del tema, como “rentistas del cuerpo”, o sea, no son individuos que reciben dinero por su trabajo, sino que “alquilan” su cuerpo e imagen a las empresas que los contratan.

Por ejemplo, por cada foto que publique Ariana Grande en Instagram con un producto de marca se dice que gana 853 000 dólares; Beyoncé, recibe 770 000 dólares; Justin Bieber, 744 000 dólares; y Selena Gómez, 848 000 por concepto de derecho de imagen.          

La popularidad lograda por las estrellas de la música y el videoclip construidas bajo todos estos principios es inmensa. Mucha experiencia ha acumulado la empresa capitalista estudiando cómo funciona la mente humana y cómo provocar el deseo de comprar, en crear aparentes necesidades a los clientes, en vender artículos suntuosos e inútiles y estos métodos son aplicados también a estas peculiares mercancías.

Nunca antes tantos millones de jóvenes de distintos países con historias y tradiciones tan diferentes habían seguido a los mismos referentes. El videoclip tiene un lenguaje estandarizado universal que no requiere de traducciones para ser comprendido. Las estrellas de la música son hoy más populares que las deportivas, televisivas, cinematográficas, políticas, religiosas o literarias. Actualmente el videoclip dominante es consumido por cientos de millones de jóvenes en todo el mundo. Un especie de nuevo Olimpo de mitos, héroes y dioses fabricados para una juventud huérfana de espiritualidad, en un sistema tan poco dado a la espiritualidad como el capitalismo.

En algunos videoclips además de la propaganda a favor del sistema capitalista hay abiertamente uso de banderas y otros símbolos políticos unidos a la seducción sexual, en un claro intento de insertar propuestas políticas.

Por su alto poder de convencimiento, muchos están apostando por el videoclip como herramienta para lanzar sus mensajes. El Ejército de los Estados Unidos, por ejemplo, tiene todo un manual para la colaboración entre el Pentágono y el sector privado dedicado a la producción audiovisual y de videoclips, y con este, los mensajes que son interés del ejército y gobierno de los Estados Unidos. Tal es el caso, por ejemplo, del conocido video de Katty Perry, Part of me. El videoclip dominante es una de las herramientas de soft power o poder blando más efectivas y de mayor alcance que la historia ha conocido jamás.

Katty Perry, Part of me

Es fundamental destacar la unión que a veces se produce entre la industria del disco y los negocios ilícitos, fundamentalmente el tráfico de drogas. Las discográficas y las estrellas del videoclip a veces funcionan como una máscara para el lavado de dinero procedente de actividades ilícitas. Varias discográficas importantes han tenido problemas con la justicia de distintos países. Esto explicaría por qué varias de sus canciones y videoclips más importantes se referían a la “heroicidad” y la vida de los magnates del narcotráfico como modelo de vida para los marginados.

Un tercio de las letras de las canciones de los artistas más importantes de los Estados Unidos hacen referencias explícitas y favorables al consumo de drogas.

Además de las mayores posibilidades de memorización, el videoclip dominante es un producto ideal para activar las llamadas neuronas espejo, responsables de los procesos de imitación y empatía. De este modo, mediante el alto grado de sugestión, se convierte en un instrumento de persuasión, que influye en las sensibles personalidades adolescentes.

¿Qué posibilidad tiene un joven de rechazar los mensajes transmitidos por un videoclip cuando está recibiendo la seducción de individuos que le resulten sexualmente atractivos?

Por el ritmo, la simpleza y el uso de estereotipos ya explicados, este tipo de videoclip provoca un relajamiento en el receptor, que se deja llevar, desprotegido, mientras recibe de forma inconsciente un torrente de signos y mensajes que van conformando poco a poco sus modos de ver la vida. Este tipo de videoclip también influye a través de sus silencios. No revela desigualdades sociales ni injusticias, no muestra la crisis económica, ni la ecológica, ni el drama de los inmigrantes, ni el racismo. Convoca al placer y al disfrute infinitos.

Este enfoque de la vida impide a los adolescentes madurar como seres conscientes y ciudadanos libres con capacidad reflexiva, por el contrario fomentan dependencias, adicciones, resultado de la estimulación incesante de sus impulsos y de los rasgos primarios de la personalidad, que los transformarán en sujetos influenciables.

Pese a que se empeñan en negarla, sí existe censura en la industria cultural capitalista que limita o destruye la producción y sobre todo la distribución de videoclips con contenidos contrahegemónicos, o sea, que tengan una mirada crítica de la sociedad capitalista, valores diferentes de los que se reflejan el videoclip dominante.

Jóvenes que reclaman una visión crítica no encuentran respuesta en las ofertas de estas industrias y si existen, son silenciadas, pues las grandes corporaciones dominan todos los mercados.

En Cuba, confluye el consumo del videoclip dominante, con videoclips netamente comerciales de diferente procedencia, tanto de las grandes transnacionales como de productoras independientes, también están los producidos por las empresas discográficas cubanas y videoclips contra hegemónicos. De la producción nacional, en muchas ocasiones se aprecia la clara imitación de modelos extranjeros, el uso de la imagen sexual para lograr audiencia, la cosificación de la mujer y otras características como si formaran parte insustituible del género videoclips. También hay producciones artísticas de valor tanto de productores independientes como de las empresas cubanas.

Los y las adolescentes y jóvenes de hoy, necesitan de una formación cultural e ideológica y de una educación audiovisual que les permita entender los códigos y mensajes del videoclip dominante y defenderse de este torrente de imágenes tóxicas creadas por las empresas a fin de manipularles y convertirles en consumidores irracionales. Y son muchas las carencias de ese tipo de formación en estas edades.

Es necesario conocer, leer, escuchar, buscar información para no ser víctimas de esta trampa.

Aprender a distinguir cuando estamos ante un producto audiovisual que pretende imponerse y manejarnos a su antojo y cuando ante una obra de calidad que merece nuestra atención y puede ser disfrutada. Diferenciar esto, en los tiempos actuales, es un aprendizaje necesario.

Hasta aquí lo que hemos preparado para hoy en próximos capítulos seguiremos hablando de manipulación de las mentes y de guerra cultural y simbólica.

Basado en el texto de Jon Illescas “La dictadura del videoclip”

Programa Sin Filtros Seducción  y videoclips

Un comentario Agrega el tuyo

  1. arnaldoperezguerra dice:

    Reblogueó esto en http://www.liberacion.cl.

    Me gusta

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