PALABRAS DE APERTURA DE BRUNO RODRÍGUEZ PARRILLA, MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES EN EL ENCUENTRO VIRTUAL INTERNACIONAL «FIDEL: UN HOMBRE DE CIENCIA CON VISIÓN DE FUTURO»

Compañero Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República.

Estimada Mónica Valente, Secretaria Ejecutiva del Foro de Sao Paulo:

Estimados amigos Nicolás, Lula, Evo, Lugo y Zelaya, Denis Moncada:

Destacados científicos cubanos: Marta, Agustín, Herrera, Conchinta, Veréz, nuestra Doctora Meri. 

Estimados Atilio, Ramonet, Frei Betto, y Abel:

Queridas amigas y amigos:

Nuestro fraterno saludo, en primer lugar, a quienes nos acompañan en este 95 aniversario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Honrarlo hoy significa estudiar su pensamiento emancipador, continuar su acción transformadora y aplicar en los hechos su legado imperecedero frente a los acuciantes retos que afronta la Humanidad.

Son más conocidos sus aportes en otros dominios del desarrollo de la ciencia, pero resulta fascinante su precoz aproximación a la comunicación social y la informática. En 1963, en medio del ciclón Flora, intentó usar una primitiva computadora de una tonelada de peso. Después dirigió el desarrollo de un prototipo cubano de computadora cuando eran privilegio de los países más avanzados. Cuatro años antes del primer mensaje, en 1969, de Arpanet, es decir la primera red de computadoras con protocolo, de lo que es actualmente la actual internet, Fidel denunció que Estados Unidos trabajaba y cito: «con cerebros electrónicos, con datos, con cifras, con computadoras de todo tipo».

Fui testigo, en septiembre de 2000, cuando se sentó en Nueva York, al parecer, por primera vez, ante una computadora personal para seguir por internet, fascinado, una «Mesa Redonda» que se congelaba constantemente. Luego, enloqueció con preguntas infinitas a los profesores de un curso individual de computación que se organizó a sí mismo.

En su última década, estuvo acompañado de una tablet en manos de su querida Dalia, de sus hijos o de un fraterno asistente, para buscar datos inverosímiles.

En este mundo donde se pasa más tiempo en los canales digitales, es imprescindible acudir al arsenal de ideas y aportes concretos de Fidel para la disputa político-comunicacional. Por ejemplo, la necesidad de combinar el acceso universal a las redes de información y las comunicaciones a la par que se desarrolla el pensamiento crítico de la sociedad y cito: «Las ideas nacen de los conocimientos y de los valores éticos. Una parte importante del problema estaría resuelta tecnológicamente, la otra hay que cultivarla sin descanso o de lo contrario se impondrán los instintos más primarios», escribió Fidel el 17 de julio de 2007.

Habló también, de la necesidad de la unidad y la articulación política, comunicacional y mediática, emancipadora y contrahegemónica; insistió en adaptar nuestras luchas a las redes y al ámbito comunicacional, sin abandonar las calles; alertó de la construcción de un nuevo orden social de Internet, como un imperativo de lucha, de justicia y de un nuevo orden internacional.

Su pensamiento en el terreno de las telecomunicaciones, la informática y la comunicación social, como en otros muchos, se adelantó décadas. Quien revise La historia me absolverá o discursos de los primeros años de la Revolución, confirmará que su batalla contra los demonios comenzó hace más de 70 años: las noticias falsas, la manipulación, la publicidad engañosa, la privatización y monopolización de los medios, los intentos de imponer lo que precursoramente llamó «imperialismo cultural» y «monocultura», la convicción de que la ciencia y la tecnología al servicio del mal nunca podrán doblegar a los pueblos.

Fidel comprendió que lograr una homogeneización al estilo estadounidense en el campo cultural y simbólico siempre ha estado dentro de las máximas aspiraciones de Washington, en especial, desde que su élite comprendió la diferencia entre dominación y hegemonía; y se enfrascó en la manufactura del consenso en su dimensión pública, la manipulación cultural y simbólica, que describen las acciones y las doctrinas de la guerra no convencional que libra hoy contra Cuba y otras naciones.

La visión estratégica de Fidel en este ámbito admiró al empresario Ted Turner, quien reconoció que se decidió a crear la versión global CNN International, luego de reunirse con Fidel Castro en La Habana, en febrero de 1982.

Fidel adelantó que la lucha tecnológica-comunicacional había comenzado a ser el principal frente de batalla de la guerra imperialista, cuando la mayoría de los estadistas hilvanaban un discurso ciberutópico o totalmente analógico. Por eso, Cuba es precursora del concepto de soberanía de los pueblos y de soberanía de los Estados en su ciberespacio. El líder histórico de la Revolución cubana vio las potencialidades para el desarrollo de la sociedad y el acceso al conocimiento que propiciaba Internet, pero también comprendió que esto venía de la transformación del complejo militar-industrial al complejo militar-cultural con su enfoque mediático-tecnológico.

Así inspiró y ejecutó un programa absolutamente original para enfrentar, desde una visión emancipadora y contrahegemónica, la guerra cultural basada en los nuevos instrumentos de la información y las comunicaciones, a la que llamó: «batalla de ideas».

Desarrolló varios proyectos precursores de la comunicación política, todavía analógicos, pero en la más avanzada concepción integrada que usan los más modernos y culturalmente letales laboratorios de psicometría y nanosegmentación del adversario y denunció la manipulación de conductas, ideas, valores, gustos, deseos y sueños de las personas.

Comprendió que la guerra imperialista no es posible sin los medios de comunicación, pero que los proyectos contrahegemónicos tampoco pueden triunfar sin estos instrumentos. Fidel se anticipó al papel de los medios de comunicación como hecho político: como un arma de un lado y de otro, sin dejar a los pueblos a las fuerzas políticas, las fuerzas progresistas, los movimientos populares y sociales otra opción que apropiarse de ellas.

La «batalla de ideas» trasladó el concepto de guerra de todo el pueblo a la defensa en el frente cultural e informativo. La universalización del acceso a las telecomunicaciones de Internet, reimpulsó los Joven Club de Computación, la creación de la Red Infomed para la salud, la Universidad de Ciencias Informáticas, el desarrollo de estas especialidades en las otras universidades, la Universidad para Todos como acceso masivo de nuestro pueblo, la universalización de la enseñanza de la informática y otros muchos programas sociales en condiciones de cerco informativo, tecnológico y económico del gobierno de los Estados Unidos. En 2005, bajo esta misma concepción, compartió con el presidente Comandante Hugo Chávez las ideas para la creación del potente y democrático canal Telesur.

Es en esta batalla en la que debemos centrarnos ante el financiamiento por parte del gobierno de Estados Unidos de laboratorios científicos, equipados con alta tecnología, que gestionan la fragmentación social en Cuba. 

Mediante la mentira, la desinformación, la descontextualización, la hipérbole y exageración de nuestros problemas, la toxicidad, el odio y la división, estos laboratorios intentan inútilmente aniquilar el consenso social de la Revolución Cubana, del socialismo cubano y aprovechar, como un espejismo, las nuevas formas de participación especialmente juvenil que emergen en todo el mundo y también en Cuba. Esos planes, en nuestro caso, se estrellan y se estrellarán contra la profunda convicción revolucionaria, patriótica y socialista de la juventud cubana.

Urge la incorporación activa a esta batalla político-comunicacional de los movimientos sociales, fuerzas de izquierda, intelectualidad progresista, amigos de Cuba, cubanos residentes en el exterior, como parte de la articulación política y mediática contrahegemónica a la que nos sigue convocando hasta hoy Fidel.

Las cubanas y cubanos defenderemos a ultranza nuestro derecho a la libre determinación y al ejercicio de la soberanía, nuestro pueblo, estrechamente unidos, todos en torno al Partido Comunista de Cuba, al Gobierno Revolucionario, lucharemos con absoluta lealtad a la memoria de Fidel, al liderazgo de Raúl y a la conducción del primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente Miguel Díaz-Canel. Defenderemos la verdad y defenderemos la Revolución.

¡Patria o muerte, venceremos!

(Cubaminrex)

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