INTERVENCIÓN DE ABEL PRIETO EN EL PANEL “CULTURA Y EDUCACIÓN, LAS BASES DE LA SOSTENIBILIDAD” EN EVENTO DE ALTO NIVEL DE LA ONU CULTURA Y DESARROLLO SOSTENIBLE

21 de mayo de 2019, Nueva York, Evento de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre “Cultura y Desarrollo Sostenible”

Agradezco a la Presidenta de la AGNU María Fernanda Espinosa que me haya invitado a participar en un evento que trata temas de tanta trascendencia, sobre todo teniendo en cuenta la coyuntura histórica particular que está viviendo la humanidad, en medio de una crisis ética, cultural y ecológica de proporciones incalculables.

Abordaré, primero, cómo se ha trabajado en mi país la Agenda 2030 y me referiré sintéticamente al Informe Voluntario de Cuba en el marco del III Foro de los países de A. Latina y el Caribe sobre DS (Chile, 22-26 de abril de 2019).

Debo reafirmar que Cuba le otorga una gran importancia a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Hemos creado un mecanismo para la implementación de la misma, cuyo organismo rector es el Ministerio de Economía y Planificación. Está integrado por 32 organismos y entidades nacionales, además de centros de investigación y representantes de la sociedad civil. Los ejes estratégicos del Plan Nacional para el Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta 2030 están alineados con los ODS. Muchos de los ODS aparecen en nuestra nueva Constitución, discutida ampliamente con la población y aprobada por más del 86 % de los votantes el pasado 24 de febrero, con más de un 90 % de participación.

-En calidad de presidente pro témpore de la CEPAL, Cuba presentó su Informe Nacional Voluntario sobre la implementación de la Agenda 2030 en el marco del referido Foro. 

-En el informe presentado por la delegación cubana se habla de los avances obtenidos por Cuba y denuncia el principal obstáculo que tenemos para nuestro desarrollo sostenible: el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU por casi 60 años, que nos impide acceder a las principales instituciones financieras internacionales y mantiene una férrea persecución a nuestras transacciones.

-Esta política de asfixia económica y hostigamiento, condenada en la ONU durante 27 años consecutivos por una abrumadora mayoría de países, se ha mantenido a lo largo de casi seis décadas y ha ocasionado intencionadamente al pueblo cubano sufrimientos y carencias continuadas.

-En este momento, se refuerza esta política genocida con la aplicación hasta ahora aplazada del capítulo III de la Ley Helms-Burton. Este capítulo permite que ciudadanos norteamericanos puedan interponer demandas ante tribunales de Estados Unidos contra empresas de cualquier país que hagan algún acuerdo comercial en propiedades nacionalizadas legalmente por la Revolución en 1960.

La Agenda 2030 en el acápite 30 de su Declaración “insta encarecidamente a los Estados a que se abstengan de promulgar y aplicar unilateralmente medidas económicas, financieras o comerciales que no sean compatibles con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que impidan la plena consecución del desarrollo económico y social, particularmente en los países en desarrollo”. El acápite 38 reafirma que “de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, es necesario respetar la integridad territorial y la independencia política de los Estados”. El Objetivo 17 (“Alianzas para lograr los objetivos”) promueve, entre otras acciones, “la prestación de apoyo internacional a los países en desarrollo” y “adoptar y aplicar sistemas de promoción de las inversiones en favor de los países menos adelantados”. Además, subraya la necesidad de “promover un sistema de comercio multilateral universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo en el marco de la OMC”. Habla de “aumentar la estabilidad macroeconómica mundial” y de “mejorar la coherencia de las políticas para el desarrollo sostenible”. El bloqueo contra Cuba representa de manera obvia todo lo contrario al espíritu que anima tales postulados.  

-Pero, como se dijo en Chile, la política de Estados Unidos no solo afecta la implementación de la Agenda 2030 en Cuba:

– “La región, dijo la delegación cubana, se enfrenta a serias amenazas contra la paz y la estabilidad de sus naciones, crece la militarización y el uso encubierto de tecnologías para atacar a otros Estados, junto a la manipulación de conceptos de soberanía y seguridad.”

-Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, en el referido  Foro, dijo: “la 3ª reunión se celebra en medio de una paradoja centrada en el debilitamiento de la cooperación internacional en momentos en que la escala y complejidad de los problemas globales la hace más necesaria que nunca… algunos gobiernos han reaccionado políticamente a los impactos de la hiperglobalización con políticas defensivas que buscan crear barreras, debilitar la cooperación internacional (especialmente aquella multilateral) en favor de respuestas unilaterales, atribuyendo la responsabilidad de las dificultades económicas al comercio con los países pobres…” Se trata, además, señaló, de “la región más desigual del planeta”.

-En el evento de Chile, hubo un importante pronunciamiento de la Sociedad Civil de A. Latina y el Caribe, donde se expresa: “Reiteramos la denuncia sobre los ataques constantes a la democracia y al multilateralismo en nuestra región. Estamos viviendo profundos retrocesos a partir de la ofensiva conservadora, fundamentalista, privatizadora y neoliberal, que amenaza la paz y el desarrollo sostenible y el reconocimiento de todos los derechos humanos…” Denuncia igualmente el despojo de tierras y riesgo de exterminio de pueblos indígenas, el asesinato de líderes sociales y los altos índices de violencia contra mujeres, niñas, afrodescendientes, lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersex, migrantes, periodistas, etc.

En segundo lugar, abordaré la industria hegemónica del entretenimiento como “sistema educativo” paralelo, no formal, de la niñez y la juventud en valores contrarios a todo lo que se propone la AGENDA 2030.

La defensa hoy de la cultura y la educación (unidas, integradas, interrelacionadas, actuando coherentemente sobre individuos y comunidades) como vías para la emancipación del ser humano, es quizás una de las misiones más difíciles, más complejas y quijotescas que puedan concebirse en el presente.

La Resolución de la AGNU 72/229 “Cultura y desarrollo sostenible” reconoce “la importancia de respetar y comprender la diversidad cultural en todo el mundo y de trabajar conjuntamente y no unos contra otros, y de fomentar la comprensión y el diálogo interculturales, la escucha y el aprendizaje mutuos, y una ética de la ciudadanía global y la solidaridad”. Hoy, lamentablemente, hemos retrocedido en lo que concierne al diálogo intercultural; en la capacidad para escuchar al “otro”, para aprender del “otro”, para respetarlo; y, sobre todo, de manera dramática, en esa “ética de la ciudadanía global y la solidaridad”. Hoy se han disparado las manifestaciones de intolerancia hacia “lo diferente”.

-Educación y cultura son el mejor antídoto frente a los estereotipos y prejuicios que alimentan la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el racismo, las tendencias fascistas, los “grupos de odio”. Deben promoverse políticas gubernamentales que faciliten el doble influjo de una pedagogía que enriquezca y libere y de una cultura auténtica, honda, igualmente emancipadora.

-Sin embargo, incluso si los Estados cobraran conciencia de estas prioridades y las favorecieran, hay poderosas fuerzas supraestatales que obstaculizarían cualquier empeño de esta índole, y es necesario reconocerlo.   

-Si la educación y la auténtica cultura pudieran trabajar en la formación de la niñez y la juventud en condiciones de laboratorio, en un ámbito no contaminado, pudiéramos garantizar que harían contribuciones sustanciales a preparar a los ciudadanos que construirían ese mundo donde reinen la igualdad social y la inclusión, respetuoso de la diversidad cultural, solidario, sin exclusiones, sin discriminación, en paz, en armonía con la naturaleza, capaz de propiciar un desarrollo sostenible. El gran problema es que no es así. 

-Al margen de las instituciones educativas formales y de las propias políticas nacionales en los campos de la educación y la cultura, hay toda una maquinaria que influye de manera decisiva en la formación de la niñez y de la juventud y contradice todo el tiempo los más elementales principios pedagógicos que sostienen maestros, profesores, artistas, instructores de arte. Se trata de la llamada industria del entretenimiento, para la cual la cultura ha sido reducida a una mercancía vulgar, a un “producto” para vender, para consumir. Esta industria se aproxima a la multiculturalidad solo para venderla, mutilada, como mercancía exótica. Su efecto más devastador tiene que ver con la homogeneización, con la estandarización, con suprimir lo diverso e imponer a escala planetaria gustos y modelos de vida excluyentes. 

-Para realizarse plenamente, los seres humanos deben estar presentes en los procesos culturales auténticos como creadores y como participantes. Es exactamente lo contrario del tipo de espectador pasivo, hipnotizado, adicto, que cultiva la industria del entretenimiento. Esta industria concibe su comunicación con el público en un diseño autoritario y vertical, independientemente de la apariencia “democrática”, “festiva” y “libre” con que se presenta.

-Uno de los mitos más repetidos en torno a las nuevas tecnologías es que permiten al individuo escoger “libremente” su propio menú cultural. Aunque estas vías pudieran aportar a un clima cultural más rico y diverso, no es así.  Cuando nos acercamos al ámbito de los llamados “famosos” (actores y actrices, músicos, presentadores de televisión, modelos, youtubers) y de sus seguidores en las distintas redes sociales, veremos una coincidencia casi absoluta con las jerarquías fabricadas por la industria del entretenimiento. Los jóvenes, cuando van a prepararse su menú, están prácticamente cercados por mensajes que les llegan desde todas partes y los empujan hacia las ofertas promovidas por la industria.

-Se pudiera organizar una encuesta entre jóvenes (sé que se han hecho muchas) donde aparezcan grandes nombres de la literatura, el arte y la historia universales, Lope de Vega, Goya, Eisenstein, Kurosawa, Gandhi, Bolívar, Gabriela Mistral, Mandela, Sor Juana, Verlaine, Martí, Juárez, Tolstoi, Frida, Robespierre (que se supone que aparezcan en los libros de texto de historia, de literatura, de arte) y mezclarlos con nombres de “famosos” mimados por los medios. Se preguntaría a los encuestados a quiénes conocen de esa lista y qué saben de ellos. Me temo que los resultados van a favorecer de un modo aplastante a los “famosos”. He ahí una muestra muy elemental de las ventajas que tiene el poderío “educativo” de la industria del entretenimiento sobre la enseñanza formal.     

Ese aparato educativo ajeno al sistema escolar resulta abrumador y atenta contra la diversidad cultural y contra la igualdad y las ideas de plenitud y crecimiento espiritual del ser humano. Uno de sus pilares es la publicidad comercial incontrolada, que convive promiscuamente con otros medios de difusión cultural y fue estudiada en el 2014 por la Relatora especial de la ONU de Derechos Culturales Farida Shahee. De ese estudio se derivaron un grupo de conclusiones y recomendaciones que mantienen plena vigencia.

Esta industria exalta el paradigma del “triunfador” como aquel que es capaz de acumular la mayor cantidad de dinero al margen de todo límite ético, sea por la vía del narcotráfico, de la estafa, del robo, por cualquier otra; promueve la “fama” como algo valioso y deseable en sí mismo, sin importar qué lo motiva; fomenta el racismo, la Ley del Más Fuerte, el uso de la violencia, el crecimiento de los “grupos” y de los “crímenes de odio”.

-Los más nobles objetivos de las instituciones educativas y culturales son distorsionados abiertamente por la industria del entretenimiento y en específico por los mensajes emanados de la publicidad.

-Esa industria rinde un culto verdaderamente escandaloso a las armas, a la muerte, a la guerra. Los videojuegos más exitosos son aquellos en que niños, niñas y adolescentes disparan sobre enemigos representados con el mayor realismo. Se familiariza así al ciudadano del futuro con un mundo regido por la violencia más despiadada. Valores como la solidaridad, el altruismo, la sensibilidad hacia los más vulnerables, son ignorados por una industria amoral. El entretenimiento vacío, frívolo, hedonista, solo centrado en la competitividad y el individualismo, es uno de los pilares esenciales de ese aparato “educativo” paralelo tan eficaz.

-La educación y la cultura pueden fomentar en niños, niñas y jóvenes una sensibilidad medioambiental y formarlos dentro de un concepto de desarrollo humano en armonía con la naturaleza. Sin embargo, la referida industria se coloca agresivamente en las antípodas de lo que necesitamos para sobrevivir como especie. Se encarga de establecer como metas a escala universal los modos y paradigmas de vida de las clases altas de los países ricos, que se basan en el consumismo más irracional, el despilfarro y la irresponsabilidad ante el inminente colapso ecológico. Para frenar esta carrera suicida, habría que cuestionar un orden económico y social orientado a generar incesantemente nuevas necesidades (muchas de ellas falsas) e impulsar a toda costa el consumo.

Al propio tiempo, la industria hegemónica del entretenimiento y la publicidad “educan” a niños, niñas y jóvenes dentro de una filosofía de disfrutar el momento y desatender los temas que puedan resultar angustiosos o difíciles de entender. Crean en torno a ellos un espacio “divertido”, ajeno a reflexiones sobre estos y otros asuntos. Se induce a la irresponsabilidad social. 

Por otro lado, esos niños y niñas, esos adolescentes, son vistos en todo momento como “consumidores” potenciales. A la maquinaria no le interesa formar ciudadanos, sino consumidores. Por eso la Relatora Farida Shahee tiene tanta razón cuando recomienda enfáticamente que se regule la publicidad en los espacios públicos, con particular atención la destinada a los menores.

-Los resultados del vínculo de la educación y la cultura deben tributar al país y a las comunidades. Es necesario crear una relación entre las universidades y las comunidades fundamentada en los conceptos claves del desarrollo sostenible. La tendencia predominante concibe a las universidades como suministradoras de mano de obra especializada a las grandes empresas. Hay que enfatizar en la cooperación y la complementariedad y no en la competitividad.

-El panorama se hace más grave a partir del hecho de que la industria del entretenimiento se ha ido concentrando más y más, a través de una serie de compraventas y fusiones, en unos pocos, muy pocos, monopolios. Esas megaempresas tienen cada vez mayor alcance en el ámbito informativo y publicitario, tanto en los medios tradicionales como en las TIC. El universo imaginativo de niños, niñas y adolescentes está sobresaturado por Disney. Las tradiciones de familias y culturas son brutalmente desplazadas por símbolos ajenos a sus raíces. Frei Betto usa una expresión muy reveladora para hablar de la globalización cultural: le llama “globo-colonización”.

Para frenar esta industria del entretenimiento tan devastadora en términos éticos y espirituales, habría que aplicar las recomendaciones en torno a la publicidad comercial de la Relatora Farida Shahee y utilizar el “derecho soberano [de los Estados] a aplicar sus políticas culturales y adoptar medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en sus territorios” señalado por la Convención de la Diversidad Cultural que aprobó la UNESCO en el 2005.

En tercer lugar, me gustaría hablar de algunos ejemplos de la experiencia cubana y proponer una reflexión acerca del empleo de políticas públicas en el sector de la educación y la cultura, a partir de la idea de que el mercado y el afán de lucro no pueden ser quienes dicten los modelos y paradigmas culturales. 

-En Cuba la influencia de la industria hegemónica del entretenimiento está presente e influye, sin ninguna duda, en la formación de nuestra niñez y de nuestra juventud. Hoy tenemos adictos a los videojuegos violentos y a películas y series de pésima calidad. No obstante, hemos logrado dar pasos significativos en algunos de los temas que trata este panel.

-En nuestro caso han sido muy útiles las instituciones culturales locales (museos, bibliotecas, galerías, casas de cultura, presentes en todos los municipios del país) y la figura del instructor de arte.

-Las instituciones de base y los instructores de arte están muy vinculados a las escuelas y a los maestros. De hecho, muchos instructores trabajan directamente con los alumnos en las aulas. Tienen un doble propósito: crear coros, grupos teatrales, de guiñol y de danza y en general promover lo que llamamos en Cuba “movimiento de aficionados al arte”; y organizar talleres de apreciación artística en todas las manifestaciones, incluida el cine y los materiales audiovisuales.

-Entre instructores y maestros se trabaja por ir promoviendo en niños, adolescentes y jóvenes una distancia crítica y descolonizadora con respecto a la industria hegemónica del entretenimiento. Estamos debatiendo películas, dibujos animados y los más populares programas de la televisión hispana (que son también muy populares en Cuba) que están muchas veces cargados de trampas, asociadas al morbo del reality show.

 -En la guía para este panel aparece un concepto de mucho valor: la idea de que la educación servirá de “catalizador para lograr la mayoría de los objetivos de desarrollo social cuando los planes de estudios son adaptados a los entornos locales”. Esto debiera traducirse en políticas gubernamentales que reconozcan la pluralidad cultural y lingüística en sus propios países y la existencia de formas culturales regionales y locales. La cultura y la historia local no deberían faltar en los planes de estudio de las escuelas de una zona, de una región. Deben incluir el conocimiento del patrimonio material e inmaterial de las comunidades, la visita a sitios históricos y el contacto directo con las expresiones culturales propias. Cultivar la memoria cultural, la memoria histórica, es un propósito donde coinciden la educación y la cultura. También, al “adaptar los planes de estudio a los entornos locales”, los programas educativos incluirían “la contribución positiva de los conocimientos tradicionales locales e indígenas a la solución sostenible de los problemas ambientales”, tal como propone la Resolución aprobada por la AGNU el 20-12-2017. 72/229.

Ejemplos de la utilización del arte como elemento sanador en individuos y comunidades los hemos tenido en Cuba con la participación de artistas en brigadas en zonas damnificadas por eventos meteorológicos. Esto ayuda en la recuperación anímica y espiritual.

A lo anterior hay que añadirle el trabajo con los sectores más desfavorecidos, en las prisiones, en los centros de reeducación de menores, en barrios marginales. Un ejemplo valioso ha sido el programa para la creación de bandas municipales, basado en la formación acelerada de intérpretes jóvenes, muchos de ellos provenientes de escuelas de conducta. Es increíble los cambios que experimenta en su conducta, en su apariencia, en su forma de relacionarse con el grupo, un típico joven marginal a través de su incorporación a un grupo artístico.  

Hemos desarrollado una experiencia muy original, en la recuperación de la Habana Vieja y de otros centros urbanos, que consiste en rescatar el patrimonio inmueble con la participación de la comunidad; no en crear ciudades-museos, muertas, vacías.

Otra importante dimensión del patrimonio, el intangible, es protegida frente a su inserción artificial en espacios turísticos, con la consiguiente folklorización. Este tema esta siendo discutido ahora por nuestra principal organización de artistas y escritores en vísperas de su congreso. No está totalmente resuelta esta contradicción, pero los conceptos están claros y hay una voluntad política de solucionar estos problemas.

Leí con interés las recomendaciones que hizo CGLI (Ciudades y gobiernos locales unidos). Elaboraron una guía práctica sobre cultura y desarrollo sostenible, para la acción local. Encontré puntos de contacto con lo que hemos venido haciendo en Cuba, sobre todo, con el uso de los espacios públicos, como puntos de confluencia democratizadora. Acabamos de clausurar la Bienal de La Habana de artes visuales donde las principales áreas de la capital y de otras ciudades del país fueron protagonistas de intervenciones por parte de creadores de vanguardia de más de 50 países.

La sociedad civil cubana tiene expresiones en el campo cultural que son muy influyentes a la hora de elaborar políticas públicas. Aunque reconocemos el papel del mercado del arte como una de las fórmulas para la difusión nacional e internacional de los bienes y servicios culturales, el peso esencial de nuestra vida artística y literaria recae en un sistema de instituciones donde los creadores tienen un papel decisivo. La Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz, de escritores y artistas jóvenes, la Brigada José Martí de instructores de Arte, el Movimiento Juvenil Martiano, y la Sociedad Cultural José Martí funcionan como contrapartes de la gestión institucional, en una batalla permanente contra la burocracia y otras distorsiones.

La política cultural cubana, desde 1959 hasta hoy, se ha caracterizado por democratizar el acceso a la cultura de todos los sectores de la población. Al propio tiempo, en nuestro caso, la masividad no ha sido en ningún momento sinónimo de deterioro de los cualitativo. Nuestra política cultural ha promovido las expresiones populares tradicionales y el importante legado de los grandes creadores; pero ha defendido al mismo tiempo el derecho del pueblo cubano a acceder a lo mejor de la creación latinoamericana y caribeña y universal.

Uno de los principios básicos del ideario de José Martí, que fue luego acogido por Fidel y la Revolución cubana, tiene que ver con el vínculo indisoluble de educación, cultura y libertad. Las personas ignorantes, incapaces de entender su entorno y de entenderse a sí mismas, son fácilmente manipulables por la maquinaria del sistema, tanto para empujarlas por la publicidad comercial a comprar lo que no necesitan como para votar por candidatos que no las representan. El “pobre de derechas” es un fruto doloroso de ignorancia manipulada.   

Abel Prieto, nacido en Pinar del Río, Cuba, el 11 de noviembre de 1950, es escritor, Presidente de la Sociedad Cultural José Martí y Director de la Oficina del Programa Martiano. Se desempeñó como Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y luego como Ministro de Cultura. Ha publicado tres libros de cuentos (Los bitongos y los guapos; No me falles, gallego; y Noche de sábado), dos novelas (El vuelo del gato y Viajes de Miguel Luna) y dos libros de ensayos (El humor de Misha: la crisis del socialismo real a través del chiste político y Apuntes en torno a la guerra cultural).

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