ABEL PRIETO: “TENEMOS QUE EVITAR QUE MARTÍ SEA EL BUSTO, SEA EL QUE ESTÁ ENCARAMADO EN UN PEDESTAL”

por Arleen Rodríguez Derivet

El espíritu de Martí está ahí, en la luz del sol que, incluso en estos raros días invernales, entra a raudales por las ventanas de cristal y en la cubanía de los escasos adornos que hacen lucir más amplia la sala donde trabaja y recibe el poeta y narrador Abel Prieto, Presidente de la Sociedad Cultural “José Martí” y director de la Oficina del Programa Martiano.

Venimos para que nos hable de los valores humanos más sobresalientes del autor cuyo nombre inunda sus libreros y está sobre la mesa de trabajo, en la histórica foto de Jamaica reproducida con tonos ocres y ajustada al pequeño tamaño original en un sencillo cuadro, de esos que se usan para los retratos de familia.

No tiene que pensar mucho, las palabras brotan de sus labios como de un surtidor cuando le pregunto por qué cree que impacta tanto en los cubanos, de cualquier edad y oficio, la obra de un hombre de una ética tan elevada que parece inalcanzable:

“Yo creo que en Martí hay una autenticidad, una actitud virtuosa, una pureza, una forma de ver la vida tan generosa, tan noble, pero tan auténtica, que estremece. Por ejemplo, el caso extraordinario de Martí, el ojo del Canario, de Fernando Pérez. Esa película logró llegar a mucha gente joven, porque hasta el despertar erótico de Martí él lo refleja con una limpieza, una delicadeza y al mismo tiempo humaniza a Martí.

“Y creo que tenemos que evitar por todos los medios que Martí sea el busto, sea el monumento, sea el que está encaramado en un pedestal. En todo este trabajo que estoy haciendo ahora, por todo el país he conocido a mucha gente, profesores, jubilados, pero también mucha gente joven del movimiento juvenil martiano, y uno siente que la mística de Martí llegó a ellos, los tocó, los iluminó. Vamos a decirlo así, y en eso tiene que ver lo que decía al principio: ese componente de autenticidad que tiene todo lo que dijo e hizo Martí en vida.

“Martí es una persona que nunca hizo nada para quedar bien, que nunca hizo nada en pose, que nunca asumió postura retórica. El lenguaje de Martí puede a veces ser difícil, pero nunca es retórico. Hay un famoso testimonio de un tabaquero de Tampa al que le preguntan: “¿Tú entendiste lo que dijo el orador -que era Martí-?”, y él dijo: “Bueno yo no entendí muy bien, pero me emocionó de una manera…me llegó tan hondo así…” Martí tenía ese don de ser uno de los más grandes prosistas y poetas de la lengua, y al mismo tiempo un comunicador más allá incluso de la zona cognitiva.

Recordando las glorias pasadas…

“Martí iba a lo emocional, que es otra clave para el tema de los valores. Por ejemplo, enseñar la historia no es lograr que un estudiante te recite de memoria las fechas históricas principales (cuándo llegó Colon, cuándo Bartolomé de las Casa hizo esto) sencillamente no…Sentir la historia tiene un componente asociado a lo emotivo, a lo afectivo, por eso un gran profesor de historia, un maestro en el sentido superior de la palabra, tiene que saber también llevar esa parte vibrante, emotiva, movilizadora de sentimiento y de afecto. Martí lograba eso todo el tiempo.

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Abel Prieto, presidente de la Sociedad Cultural “José Martí” y director de la Oficina del Programa Martiano.

“Recuerda que Martí estuvo en la preparación de la guerra del año del 95, él tuvo que levantar el ánimo de los cubanos recordando las glorias de la guerra del 68 y a los grandes poetas. Tuvo que hablar de Heredia, tuvo que hacer realmente una especie de panorama para los propios cubanos, sobre sus antepasados cercanos, para que no sintieran que estaban destinados al exilio definitivo, al destierro, a la pobreza, a no tener Patria, e hizo un repaso de la historia que tenía un componente de datos. Céspedes y Agramonte es un texto excepcional donde él trata las dos personalidades y las va enlazando.

“Por cierto, esos dos personajes están en la película de nuestro hermano Rigoberto (López)[1], en un contrapunteo que tiene mucho ver con lo que pasó realmente con los dos. Estos dos personajes salen en la versión que yo vi con una grandeza extraordinaria. Esa es una manera de llegar a la historia. Inocencia, como El ojo del Canario, son esas películas que, más de allá de lo informativo, llegan a la parte donde anidan esos valores.

“Yo creo que en Martí esa autenticidad, esa pureza, esa honestidad a toda prueba, es como en Fidel. Es decir, tú sabes que Fidel jamás iba a decir una mentira. Él después, en el concepto de Revolución, lo incluyó como un principio, pero este pueblo sabía absolutamente que de Fidel jamás iba a salir una mentira. Ahora (Ignacio) Ramonet presentó en Pinar del Río la nueva edición de Cien horas con Fidel, y él recuerda cómo acaba el libro: “En Cuba jamás le diremos una mentira”. Así termina el libro Cien horas con Fidel, y eso está en Martí: su apego a la verdad, a los principios, sin retórica, sin frases altisonantes, sin arrogancia, eso es algo muy hermoso.

“Tenemos que buscar por todas las vías posibles que eso se traslade a las nuevas generaciones, porque sí lo necesitamos. Yo estoy convencido de que Martí hoy podría ser un nutriente esencial para este pueblo, y de hecho lo es. Es decir, ningún error de los que podamos haber cometido en la educación, en los medios, en las instituciones de la cultura, ha cortado la relación de este país con ese cubano verdaderamente deslumbrante que fue como el padre de Fidel. Un privilegio que tiene Cuba es haber tenido dos figuras de esa magnitud.

Ni inquisidor ni paternalista

“Todo lo que dice Martí: que “la pobreza pasa, pero la deshonra no”, puede convertirse en una frase más para decir en un matutino o para ponerla en un cartel; pero hay que ponerse a razonar qué quiere decir la pobreza pasa, pero la deshonra no.

“En ese Período Especial tan duro y amargo que pasamos en Cuba, en aquellos momentos tan duros y difíciles de los años 90, cuando renacieron la prostitución, las redes de proxenetas, ciertas formas de estafas o corrupción…se dañó el tejido espiritual y moral de la sociedad cubana, pero la gente siguió resistiendo, siguiendo a Fidel, a Raúl, a la generación histórica, y a las ideas del socialismo.

“Esa es una de las grandes hazañas de las que tenemos que sentirnos orgullosos. Sí hubo zonas afectadas en el campo de la moral, persisten muchas conductas que son corruptas o por lo menos criticables, que no tienen el suficiente rechazo social. Por ejemplo, hay como una tolerancia a que en una tienda vendan por la izquierda y otras actitudes negativas. Todo eso tiene que ver con los valores y no se resuelve con normativas ni se resuelve con inspectores, son cosas que tenemos que ir resolviendo todos juntos: la escuela, ustedes los periodistas, los comunicadores, los medios, la cultura, el papel del maestro que es vital, el papel de la familia porque la familia es absolutamente insustituible. Aquella frase: “yo soy pobre, pero decente”, “yo soy pobre pero honrado”… son cosas que se decían aquí.

“Había gente muy pobre, que sin embargo no toleraban que el hijo llegara a su casa con un juguete que no pudiera explicar de dónde salió aquella especie de tesoro encontrado por azar o porque se lo quitó a otro. Vaya a usted a saber. Ese tipo de sentido ético está en Martí de una manera reiterativa, sólida, y al mismo tiempo amable…porque Martí no es nunca un inquisidor, Martí te está educando todo el tiempo si lo sabes escuchar. Si te sabes acompañar de Martí estás sintiendo su voz, su reflexiones, sus ideas, pero nunca como un inquisidor, jamás encaramado en un tribunal, juzgándote.

“En Martí no hay paternalismo. A veces nosotros hemos sido muy paternalistas y eso, cuando tú lo aplicas a los más jóvenes, vemos que rechazan el paternalismo. Hoy el tipo de diálogo que hay que establecer tiene que ser no vertical, tiene que ser un diálogo donde todas las partes se tienen que escuchar y enriquecerse mutuamente.

Martí grafómano y su poema deslumbrante de cubanía

“Martí construyó la unidad entre los veteranos de la guerra del 68 y los pinos nuevos. Eso se dice fácil, pero Martí no tenía ningún historial, vamos a decir, bélico, épico. Había estado en el Presidio, es verdad, y había salido finalmente al exilio, pero era para muchos de aquellos veteranos curtidos una especie de interrogante: Bueno, ¿este será un demagogo?, ¿este que habla así habla tan bonito qué significa? Y él fue con una enorme capacidad para aglutinar.

“Martí era un grafómano. Escribió, escribió y escribió. Has visto los diarios de campaña de Martí…Uno se pregunta en qué momento, sobre qué piedra, sentado en qué hamaca, arrimado a que árbol, elaboró esta prosa, porque, además, es como un gran poema deslumbrante de cubanía.

“En las cartas de Martí para buscar donaciones para el Partido Revolucionario Cubano para la compra de armamento, para la preparación de lo que él llamaba una guerra breve y sin odio, hay una inteligencia y un conocimiento verdaderamente profundo de la psicología humana. Él no va con adulonería, ni con lisonja, sino que va enalteciendo los aspectos de esta persona a quien se está dirigiendo, para tratar de motivar su acercamiento a la causa de la independencia. Y va realmente moviendo sus hilos, logrando reclutar a gente increíble.

“Hay una famosa anécdota, creo que la narra Mañach en “Martí, el apóstol”, donde cuenta que alguien le pasa el mensaje a Martí de que había un emigrado que había sido muy activo pero que se estaba distanciando, estaba como apático, y Martí dice: “pídanle un favor”.

“Fíjate, él no dice: háganle un favor, sino, pídanle un favor. Es decir, no hacerle un favor para comprar una especie de lealtad coyuntural, sino pídanle un favor para que esa persona se sienta útil a la causa y de pronto se acerque y se comprometa de nuevo, a partir de que los independentistas sientan que él puede ser útil.

“Son cosas, a veces obvias, otras más sutiles, pero tú te das cuenta de cómo él fue construyendo un tejido de gente de diversas procedencias, de diversas generaciones, de gente que estuvo hasta en un momento dado vinculado al autonomismo o que tuvieron su pecadillo anexionista. Él los está atrayendo a la idea de la independencia, a la idea del antiimperialismo, porque él lo va haciendo como explica a Mercado en su carta testamento, “en silencio”, pero dice cosas tremendas.

Las famosas cartas a María Mantilla

“Martí publicó cosas tremendas de los Estados Unidos. Muchas veces, desde los principales periódicos en los que Martí colaboraba, le pedían que fuera más cauteloso con respecto al gran vecino del norte, pero para Martí era muy importante que los latinoamericanos entendieran que aquel no era el modelo que tenían que aplicar las nuevas repúblicas, que era un modelo corrupto, del culto al dinero, y que predominaba la falta de solidaridad, la desigualdad, el desprecio al pobre. Su descripción del sistema político de Estados Unidos, de los candidatos, de cómo se mueven las mafias, cómo los banqueros están detrás de un candidato…

“Recuerdo un análisis de Martí en una de esas escenas norteamericanas donde dice: un candidato necesita dinero para su campaña y hay empresarios que le prestan dinero que, cuando gane, van a cobrarle y tienen que pagar esa deuda con esos que patrocinaron su llegada al puesto al que aspiran. Es decir, él entendió perfectamente lo que significaba ese modelo. No podemos decir que Martí fue un marxista, pero se acercó tremendamente al fenómeno del capitalismo por otras vías. No por la vía de un gran economista como era Marx, sino que Martí se acercó a los resortes que movían esa sociedad, como el consumismo.

“Son famosas las cartas de Martí a María Mantilla, sobre todo aquella carta donde le dice que quien tiene mucho dentro no necesita tener tanto fuera y dice, mucha tienda poca alma. Eso Martí lo dice cuando toda esta locura de las modas y las marcas no habían alcanzado el frenesí que tienen hoy. Él ve eso con mucha profundidad y claridad. Eso nos hace falta también: esa carta de María Mantilla sobre el papel de lo externo, el papel absolutamente colateral de los ropajes, del maquillaje, su concepto de la belleza, en este caso de la mujer, como esa belleza que resplandece mucho más si va vestida de manera sencilla, si va acompañada de cultura, de inteligencia.

“Yo estoy seguro que muchos maestros nuestros están haciendo eso todos los días. Los cuadernos martianos que hicieron Fina y Cintio se aplican hoy en los distintos niveles de enseñanza, y tenemos que seguir buscando fórmulas. El propio Díaz-Canel, siendo en ese momento vicepresidente, le pidió a la Sociedad Cultural José Martí que buscara los códigos de los jóvenes para empezar a aplicarlos en la difusión del pensamiento martiano, entre ellos acercarnos a las nuevas tecnologías.

“Se han hecho un grupo de cosas, como aplicaciones para teléfonos, para celulares, en internet tenemos las obras completas de Martí, tenemos el periódico Patria, imágenes facsimilares en Internet, pero sin duda hay que seguir, porque como yo decía, el mundo de hoy tiende a que el joven y el menos joven también lean lo menos posible, y se conformen con cápsulas o con titulares y Martí es muy difícil reducirlo a cápsulas o a titulares.

Poner de moda el conocimiento

“¿Cómo podemos llegar a promover la lectura de Martí? Creo que tenemos que ponernos metas razonables. Ahora vamos a darle mucho más peso al concurso Leer a Martí, que convoca la Biblioteca Nacional y en el que muchos niños y muchos adolescentes concursan. Pero, después, eso no tiene un seguimiento mediático. Hay que convertir a un niño que gane el concurso “Leer a Martí” en un niño conocido, que salga en Amanecer Feliz, un programa que yo veo casi al alba. Aparecer en televisión es importante para una familia cubana, pero qué bueno que el niño aparezca en televisión, no solo porque la familia mande su foto, sino porque además leyó a Martí, hizo un texto sobre La Edad de Oro o hizo una visita a la casa natal, o al Museo más cercano. Y poner el conocimiento en primer lugar.

“Hoy en cualquier comunidad se da una batalla en parte de la subjetividad. Hay que ver ante los ojos de los niños, sobre todo de los adolescentes, que están en una etapa tan especial, cómo se está orientando, en un mundo contradictorio, lo qué es para ese adolescente el triunfo, quiénes son los triunfadores, ¿los que tienen más dinero o los que han acumulado más conocimiento, han sido más estudiosos, más trabajadores o se han esforzado más?

“El prestigio social que tuvo en la Cuba de los 60 la Educación y la Cultura fue algo que caracterizó a la Revolución Cubana. Eso es algo que yo creo que ha sido esencial para haber llegado hasta hoy con esta unidad que tenemos. Ese prestigio social hoy ya no es el mismo. Es decir, el prestigio del que saca buenas notas, del que es Diploma de Oro en la universidad, eso nosotros lo tenemos que levantar, levantar los logros de la inteligencia, los logros asociados al estudio, al esfuerzo, tenemos que prestigiarlos. Tienen que aparecer en programas como el de Mediodía en TV23 y M… Eso lo hemos hablado con Noya (Presidente del ICRT) y yo creo que se puede lograr de una manera inteligente, aunque hay un reto formal que tenemos que llevar adelante.

“Nosotros tenemos que poner de moda el estudio, poner de moda el conocimiento, poner de moda el comportamiento honesto en cualquier coyuntura, levantar el rechazo social a las actitudes corruptas o que se acercan a la corrupción. La idea de que robarle al Estado no es robar, esa es una idea que se mueve en la sociedad nuestra hoy y que tenemos que enfrentar entre todos.

Considerando que a Martí es muy difícil reducirlo a titulares, ¿se lo imagina en esta era de las redes sociales? ¿Qué relación cree que habría tenido Martí con Facebook y Twitter?

“Una vez, en un evento de marxismo, dije que el Manifiesto Comunista era como un Twitter de Marx que llegó mucho más lejos de lo que podría llegar, por ejemplo, una obra como El Capital u otras de mayor extensión.

“Martí hizo periodismo. Quizás el más grande periodismo en la lengua castellana de todos los tiempos sea el periodismo de Martí. Su propio estilo no es exactamente el de la síntesis; los versos sencillos qué son, de pronto son, vamos a decir, la quintaesencia de la poesía. Él era proliferante, pero podía de pronto hacer versos brevísimos, podía crear imágenes, escenas, evocaciones, con muy pocas palabras.

Martí y las redes sociales

“Yo creo que Martí hubiera utilizado las redes y hubiera utilizado también la calle. Yo creo que Martí haría como Fidel, como Raúl, como lo está haciendo Díaz-Canel, que está usando las redes y está intercambiando directamente con la gente en la calle (porque eso no lo sustituye ningún Twitter, él mismo lo ha dicho, no lo sustituye nada que podamos poner en el ciberespacio). Sin dudas, parte de esta batalla se está dando en ese espacio, tan particular, con tantas trampas, donde el enemigo ejerce un determinado control que va más allá de nuestras posibilidades; pero que, sin dudas, lo han usado como instrumento, lo están usando en Venezuela, lo han usado como instrumento contra nosotros.

“Estando yo en el Ministerio de Cultura tuve tres o cuatro momentos en que las redes se convirtieron en factores para intentar dividir a los intelectuales, a los creadores, en torno a la política cultural. Eso no es algo de lo que nos vamos a enterar ahora, eso lo están haciendo, lo han estado haciendo; y el hecho de que mucha gente revolucionaria estemos en las redes, puede ayudar a disuadir, a aclarar, yo creo que es muy importante.

“Me acuerdo del caso de una compañera que trabaja en la red “En defensa de la humanidad”. Cuando falleció Fidel, en las redes hicieron lo posible por intentar un linchamiento póstumo de Fidel, una cosa perversa, circularon mentiras, difamación, verdaderas aberraciones para que ese grande, que no va a morir nunca, la gente lo viera menos grande. Hicieron todo lo posible por quitarle estatura a ese gigante nuestro. Y en todo aquel momento pusieron de pronto una muralla con unas piedras, como cincuenta cadáveres de personas fusiladas y lo empezaron a circular como fusilamientos, que tenían que ver precisamente con la campaña que se hizo en torno a lo que después nos llevaría a la Operación Verdad. Esa compañera de la red descubrió que esa foto era de los fusilamientos de Franco e inmediatamente lo puso en las redes, cotejando y precisando: esto es falso, esto es mentira. Y el trol, o no sé quién fue quien lanzó la falsa imagen o la imagen desnaturalizada, aquella imagen apócrifa, de pronto desapareció.

“Yo creo que en eso deberíamos estar alerta, denunciar cosas concretas. A mí (Coco) Fariñas me hizo como cinco tuits seguidos. Yo estuve en el Foro de la Sociedad Civil de Panamá, y me acusó ahí, y nada más que saqué la foto de Fariñas con Posada Carriles, enmudeció, por lo menos en mi perfil de Twitter. No me dio tiempo ni de bloquearlo, enmudeció.

“Que los laboratorios, los tanques pensantes, como se le quiera llamar a los que están trabajando el tema Cuba, desde la subversión y todo eso, sepan que hay revolucionarios activos en las redes, revolucionarios que no repiten consignas, que analizan, evalúan dentro de los límites.

“Que ese tipo de gentuza, sea real o sea creada por una tecnología para replicar fantasmas, sepa que hay, vamos a decir, un frente, llamémosle así, de gente comprometida con lo que hemos defendido tantas generaciones de cubanos, comprometidas con Fidel, Raúl, con Díaz (Miguel Díaz-Canel), con la dirección del partido, del gobierno, que vamos a responder a cualquier tipo de provocación, que vamos a aclarar cualquier tipo de fake news de las que lanzan y repiten.

“Con las fake news, ya la manipulación llegó a un límite verdaderamente inconcebible, porque repiten las noticias falsas, los fantasmas. Entre ellos discuten y crean un falso clima. Te hacen creer que estás viviendo un debate real y todo es un teatro para ir legitimando esas noticias falsas, esas calumnias.

“Pero yo creo que Martí se hubiera adaptado a las redes y hubiera tenido miles y millones de seguidores y hubiera seguido a nuestro líder y hubiera dado grandes batallas, porque Martí era un gran polemista.

Acuérdate cuando aquellos dos periódicos norteamericanos presentaron a los cubanos y a Cuba como un país de gente débil, que no trabajaba, que eran incapaces de gobernarse a sí mismos, Martí respondió con “Vindicación de Cuba”, un artículo estremecedor lleno de cólera y al mismo tiempo, de argumentos.

Y de la nueva Constitución, ¿qué diría Martí?

“Quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto a la dignidad plena del hombre”, la frase incluso está incluida en el texto constitucional, pues todo el tiempo el respeto a la dignidad humana recorre las páginas de la Constitución, desde los derechos que pueden tener personas que enfrenten un problema judicial, desde la prohibición constitucional de toda forma de discriminación, por color de la piel, por origen nacional o territorial, por sexo o por orientación sexual, todo eso está afianzado con palabras muy claras, con conceptos muy claros en nuestra Carta Magna.

“Yo creo que es una Constitución de vanguardia, es una Constitución que apuesta por la emancipación humana en todas sus dimensiones, los conceptos de familias, el derecho de todo ciudadano a formar una familia.

“Hay mucho en la Constitución que tiene que ver con ese precepto martiano, es una constitución profundamente martiana. Te diría que Martí estuviera orgulloso de que tantos años después de haber caído en dos Ríos, este país construyera colectivamente -porque ese proceso es una de las cosas más hermosas y estimulantes que puedas ver-, el pueblo convertido en constituyente, la gente estudiando.

Nuestros enemigos van a leer los resultados con un microscopio

“Estuve en 10 ó 12 asambleas del municipio cabecera de Pinar del Río y gente muy joven habían llevado sus propuestas por escrito, se habían leído el documento y lo llevaban subrayado. La gente se tomó muy en serio el estudio de la versión que se circuló primero y después la comisión redactora hizo un trabajo admirable y encontró soluciones muy sabias a partir de la transparencia y del sentido democrático de la Revolución Cubana.

Yo creo que el Sí va a ganar y por supuesto que puedo decir aquí que voy a votar por el Sí. Porque yo creo que estamos votando por la Constitución y estamos votando por el destino de este país. Y nuestros enemigos van a leer con un microscopio los resultados de ese referendo y lo van a leer no como un Sí o un No simplemente, sino como un sí o no a la continuidad de la Revolución Cubana y a la continuidad de nuestro socialismo.

Es muy importante que la gente que pueda estar disgustada coyunturalmente por algo que le pasó, o por algo que no le han resuelto, no vaya de pronto a cobrarle a la Revolución ese disgusto coyuntural y hacer como han hecho en otros lugares de nuestra región, que los pobres han votado contra sus propios intereses y han votado por la derecha. Son cosas verdaderamente patéticas que han ocurrido independientemente de la manipulación. Ha habido gente que ha votado por la derecha siendo personas muy humildes después que estos procesos progresistas los sacaron de la nada, del agujero y los convirtieron en personas.

“Por eso Fidel decía “Toda Revolución es hija de la cultura y de las ideas”, por eso Fidel decía, parafraseando a Martí, que “sin cultura no hay libertad posible”. Tú tienes que cambiar el entorno material de las personas cuando vas a transformar un país como se transformó el nuestro, pero tienes también que transformar la conciencia de la gente, sin ninguna duda.

Nota:

[1] Se refiere a la película dedicada al Mayor Ignacio Agramonte, cuyo realizador, Rigoberto López falleció recientemente sin alcanzar a terminarla.

 

Fuente: Cubadebate

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