FÉLIX PITA RODRÍGUEZ, UN CORCEL DE FUEGO EN SU CAMINO DE DAMASCO por Ángela de Mela

Podemos imaginar el trazo de su corcel de fuego, trazo que añade de algún modo, reminiscencias de  Saulo rumbo a Damasco, dejadas sobre lienzo por Lorenzo Veneciano en 1370.

La luz reveladora, ese recorrido hasta su Camino de Damasco, hizo instante crucial para Félix, en el momento de  formar parte de la delegación que representaría a Cuba en El Congreso de Intelectuales de 1937.

Foto 8

Se hará preciso preguntarnos, qué pasos sostuvieron a Félix como escritor y como hombre antes de este acontecimiento, preguntarnos sobre  su andadura literaria y  su compromiso social, hasta llegar, a lo que él dio en llamar “su Camino de Damasco”.

Nace  el 18 de febrero de 1909 en San Felipe y Santiago de Bejucal, provincia de La Habana, a las nueve y cuarto de la noche, en la calle 9 no. 80 esq. a 16.Foto 11, Padre de FélixFoto 13, Madre de Félix

Fueron sus padres Florencio Pita y Bouza y María del Carmen Rodríguez y Vázquez, naturales los dos de El Ferrol, provincia de La Coruña, Galicia. El mayor de los hijos  fue  Francisco, el segundo Félix, le siguió María Fernanda y por último Carlos, del cual hablaremos más adelante.

Apenas con 10 años muere su padre y la familia se ve obligada a trasladarse a La Habana. A los diecisiete años conoce a Alejo Carpentier y logra publicar su primer texto  titulado “Leyenda Japonesa”, en la Revista Carteles.

Posteriormente junto a Enrique de la Osa funda la Revista Atuey. En 1929  crea y dirige la singular publicación literaria Espiral, avance de lo que será su isleño surrealismo, dado quizás más en la naturaleza de su acento hispanoamericano que en el movimiento literario que más tarde conocerá. Señala en uno de sus inquietantes postulados  esta publicación:

“Sobre la llaga pútrida de las literaturas enfermas de equivocaciones, el disparate puro es aséptico y cicatrizante”.

En este número de Espiral incluye Félix un poema de su ya entonces amigo Nicolás,  “Elegía moderna del motivo cursi”, y textos de Talet, Regino Pedroso, así como de otros intelectuales que formaban  parte del  grupo de vanguardia del pensamiento literario y social de la época.

Entrados en el 29, trunca la realización de Espiral,  parte con su Corcel hacia París, ahora en un más largo periplo, que duraría 11 años.

LOS AÑOS DE PARÍS.

Había incursionado  por el vanguardismo y estaba como lo demostró con Espiral por  “el disparate puro”. De esta suerte,  el irreverente e iconoclasta  joven, llega a Francia como él gustaba decir: “con 20 años y de la mano de la primavera”;  se acomoda en un  hotelito situado en el pasaje Dareaux, en el barrio de Monparnase.

Algunos amigos continuarían escribiéndole desde Cuba, es el caso de Nicolás  y de Regino Pedroso, a este último dice Félix en una de sus misivas, que  anoto como testimonio de aquella irreverencia juvenil, que aún no apuntaba hacia compromiso social alguno:

“No insistas sobre el tema -dice a Regino en esta misiva-. Háblame de poeta y te responderé. Háblame en redentor y te veré falsificándote”.

En el 1931 viaja a Madrid, a ese Madrid  donde  se dan cita algunos cubanos en actos de repulsa contra el dictador  Gerardo Machado,   llega a participar en alguno de estos actos, pero aún continúa el joven Félix con ese “desasimiento de mundo” que luego Pablo Neruda definiría como “su sentido provisional de la vida”.

En el propio año  lo vemos también  en  Santander, a su lado Gerardo Diego.

En  1932, lo encontramos en Tánger, desde allí escribe otra vez a Regino Pedroso:

“Te quería decir simplemente  que si no voy contra unos, no es que voy con los otros…”.

En el 35 realiza un breve viaje a Italia,  conoce a una joven italiana, poco después recibe una carta de ella haciéndole saber que espera un hijo suyo.

Regresa a Madrid en el mismo año,  se reúne  con los más notables escritores de la época, como es el caso de  León Felipe, de Valle Inclán o de Neruda. Aquella, su naturaleza proclamada, que parece serle consustancial, se reivindica en significados plurales y no acertamos  si descarta sus lindes en  bondadoso cinismo, en  auténtico nihilismo o en las constantes de un “enfant terrible”.

Foto 5a.jpg Así  aparecen, los cuentos que posteriormente serán recogidos bajo el título de “La pipa de Cerezo y otros cuentos”. Me detengo  en esta pipa que creo logra sentenciar los días de Félix  en el mundo y su sueño más raigal, justo el tener siempre un nuevo sueño delante de los ojos:

“De boj, de cerezo silvestre, de espuma de ámbar…  Pero, sobre todas, aquella de cerezo, ejemplar magnifico alrededor del cual bailaban sus ansias…”.

Sin embargo, algo comenzará a cambiar en Félix para siempre.

Recibe la noticia del nacimiento de su hijo. Piensa viajar a Italia, pero el preludio de lo que sería  la caída de la República Española lo toma de sorpresa  en la natal Galicia de sus padres. En Galicia junto a su madre permanecían también su hermana Fernanda aquejada de una enfermedad psiquiátrica y su hermano menor  Carlos. Recordemos que se trataba de Galicia pero de El Ferrol, justo el sitio de nacimiento del Caudillo, de Franco. Los acontecimientos que marcarían la historia de España, marcaron también la vida familiar de los Pita, el hermano menor, tal como habíamos anotado antes, se llamaba Carlos y este hermano suyo terminó  alistándose en  las fuerzas franquistas, muriendo poco después en el frente antirrepublicano.

 Podemos imaginar el cisma familiar, la indefensión de su madre, viuda y con una hija enferma que cuidar. Podemos imaginar a Félix tratando de informarse de la situación en Italia, en momentos en que la guerra hacía sus estragos y montones de familias eran arrancadas de sus hogares. Es así como comienzan a surgir en él con claridad, aquellos  sentimientos que hará tan suyos, no sólo contra el fascismo, sino también y de manera radical a favor de la República Española. Sentimiento que resultó ser, sí, el de un cubano que fuera de su tierra natal veía y se solidarizaba con la causa española, pero también el de un hijo de españoles, parte de una familia española, que estaba,  en aquél momento, vivenciando, en su propia experiencia familiar, las consecuencias de una Guerra Civil.

Por supuesto que un posicionamiento de esta hondura, tenía que ser raigal y definitivo, o no ser de ninguna manera.

Foto 3a

Es el propio Félix quien nos cuenta de su regreso a París:

“En aquel momento organizamos un Comité Iberoamericano con los compañeros que estábamos allí. Creo que Vallejo estaba en la constitución de aquel comité. Neruda no estaba en esos momentos pero vino después y aparecía en el boletín que empezamos a sacar en defensa de la República Española… Y yo empecé a trabajar entonces en la Delegación de Propaganda haciendo este boletín y para la relación con América Latina”.

Es justo en este boletín “Nuestra España” donde publicará una entrevista que realiza a  Picasso. El pintor aclara su posición frente a la República. Es entonces cuando entrega a Félix una “maternidad” para una de las portadas del boletín. Y es para esta publicación también, según supe por  Félix, que él vio, copiar  a Miguel Hernández su conocida “Canción del Esposo Soldado”, en la misma máquina de escribir donde se encargaba de redactar la mencionada publicación, en aquél  local sede del Comité Iberoamericano en Defensa de la República, donde era Félix, secretario de Prensa y Propaganda.

A su llegada a París Guillén es recibido por Félix, viajarán juntos desde allí como Delegados  al Congreso, a celebrarse en Madrid, Valencia y Barcelona. Me contaba que solía darle a todo el que llegaba en ese momento a París, un mapa de la ciudad, del cual había conseguido una buena cantidad, aún se conserva uno de aquellos mapas.

Los intelectuales parisinos tomaban partido,  el movimiento surrealista se había subdividido en dos grupos, los que consideraban que los escritores debían empeñar sus fuerzas a favor de las ideas y en defensa de las mismas y los que por el contrario consideraron que lo conceptual conllevaba a cierto compromiso ajeno a lo literario. A la cabeza de ambos grupos estaban  Louis Aragón y Bretón.

Félix que había estado anclado en el grupo de los escritores surrealistas, formó parte de esta escisión, adhiriéndose a los primeros.

NICOLÁS GUILLÉN Y FÉLIX PITA-PARÍS 1937.jpgEn París a la llegada de Nicolás y durante el posterior recorrido hacia España, se toman varias fotos en ellas,  vemos a los dos poetas riendo,  los más jóvenes poetas  junto al resto de delegados.

GUILLÉN-PITA Y OTROS-ESPAÑA 1937

A esta altura Félix había encontrado al fin,  derroteros más firmes, habría de tocar  tierra su Corcel de Fuego.

Aquella amistad  con Marinello, Carpentier y Nicolás,  que comenzó en Cuba en la década del veinte, fue seguramente de singular ganancia, en su posicionamiento de vida, terminando ello de consolidarse durante las Jornadas del Congreso.

Espana 1937, Anexo Cartilla 6

Espana 1937, Anexo Cartilla 1

Durante estas jornadas en Madrid,  visita las barricadas, y los sitios donde ya la República ha comenzado su Campaña de Alfabetización, toma una de aquellas cartillas y colabora en aquella campaña junto a otros compañeros  encargados de la tarea. Me gusta pensar que Félix, quien también participó en nuestra campaña de Alfabetización, fue dos veces alfabetizador.

Tal vez esta iniciativa, junto a su innata condición de trotamundos, lo hizo estar más en el camino, más a la vera de los acontecimientos cotidianos y, quizá, contribuyó ello a que durante las  sesiones del Congreso, no se decantara por un discurso en el mismo, para él se trata aún del instante luminoso que ha de iniciar el camino de su madurez y de su conciencia política, nada podría serle mejor aliada que la realidad de aquella guerra Civil en las calles y en la manifestación de la vida misma. Pero hace patente, su adhesión a la causa de la juventud republicana expresando en el periódico “Ahora”, de Madrid, el 9 de julio de 1937, lo siguiente:

“La juventud española, que camina al encuentro de la vida, en las trincheras, en los talleres y en las aulas, es el ejemplo más hermoso para las juventudes de todo el mundo. En nombre de miles de jóvenes americanos que siguen anhelante su lucha magnifica, les decimos: ¡Salud, camaradas de España!”.

Debemos apuntar  que fue Félix el más joven, quiero decir el de menor edad, de los delegados al Congreso, al menos, por Cuba.

El Congreso realizó su clausura en París el 17 de julio. Aquellos intelectuales  estaban dispuestos a luchar por todos los medios; Félix era ya uno de ellos y quiso para él, el frente de combate, la entrega total, e incluso, la temeridad y el riesgo.

Así incrementa su labor antifascista y a través de la revista Facetas de Actualidad Española, en febrero de 1938,  lo vemos denunciar la crueldad con que aquellas hordas luchaban contra la República. El 30 de marzo de 1938 escribe a Navarro Luna:

“…aquellas mis cosas “vanguardistas” (recuerda que nos llamaban así a todos entonces) de las que no reniego en absoluto porque fueron el camino seguro y directo para hoy. Y, sobre todo, que entonces eran 18 años los que hoy son casi treinta”.

Continúa con la publicación de “Nuestra España”, para esta publicación redacta un cuestionario destinado a Hispanoamérica, con el objetivo de mover y conocer la opinión de intelectuales anclados en esta región,  gracias a ello, hace pública la opinión de los intelectuales de nuestras tierras. Estas preguntas aparecen por primera vez en el boletín el 5 de agosto de 1938. La dirección a la que debían enviar sus respuestas era la del propio local del Comité Iberoamericano: 29 Rue de Anjou, París 80, Francia.

  •  ¿Cuál es su posición frente a la guerra de España?
  • Si ésta usted al lado de la República, ¿por qué?
  • Si está usted al lado de los rebeldes, ¿por qué?
  • ¿Qué significación tendría para América el triunfo republicano?
  • ¿Qué significación tendría para América el triunfo fascista?
  • ¿Qué porcentaje aproximado del pueblo de su país cree usted simpatiza con la República? ¿Qué porcentaje con Franco?

Fue nombrado, corresponsal del periódico Voz de Madrid que  comenzó a editarse en Francia en 1938. En él publica un artículo dedicado a exaltar el libro España en el corazón del chileno Pablo Neruda.

Posteriormente,  comenzará a sacar a los internacionalistas cubanos enviados a Francia que fueron recluidos en campos de concentración en Angeles Sur Mer, Guas y Saint Ciprian. En Cuba se creó un Comité de Repatriación que estuvo integrado por Lázaro Peña, José López Rodríguez, Sarah Pascual y Neftalí Pernas. En Francia, Félix era quien realizaba esta riesgosa labor, sólo él, era quien  iba a  los campamentos, se ponía en contacto con el consulado cubano y  ubicaba a estas personas, les conseguía la ropa adecuada, los zapatos, los medicamentos, para los que llegaban enfermos,  y lo más importante, les obtenía los papeles necesarios para su regreso a la Isla, a saber cómo los obtenía. En muchas  ocasiones esta tarea consistía en acercarse a estos campos de concentración, entrada la madrugada, e ir franqueando todos los obstáculos, y hacerles llegar la documentación, las medicinas, la información o lo que fuera necesario. Este trabajo era de total clandestinaje por lo que utilizó para ello el seudónimo de Colinos. La policía Francesa estaba ya sobre sus pasos en el año 39, incluso llegó a extorsionarlo y a amenazarlo, entonces El Partido Comunista Francés, le da la indicación a Félix de regresar a La Habana, y esto ocurre  en el año 1940.

En 1987 cuando se celebraba el 50 aniversario de este ya nombrado Congreso,  Félix fue invitado y tuve la suerte de acompañarlo, su Corcel pisó otra vez la tierra española tras cincuenta años, se trataba de un encuentro mal llamado de “Conmemoración”. Durante una de aquellas sesiones, nos sentamos justo detrás de Miguel Barnet. A los pocos minutos de comenzar las intervenciones,  una voz desde el fondo, anuncia que se acababa de poner una bomba en el local, Félix y yo miramos a Miguel, y vimos cómo aquél se ponía en pie con  infinita paz y comenzaba a entonar en voz alta las notas de nuestro Himno, mientras todos en derredor corrían despavoridos.  Félix y yo lo acompañamos conmovidos y le escuché decir a Félix:

 “Qué buena  idea la de Miguel, debemos  cantarles las cuarenta y, además, nuestro Himno Nacional”.

En los nuevos retos del mundo, otra Guerra Civil ha tomado el tamaño del Orbe y  los grandes intereses económicos arrancan  la auténtica identidad del hombre, su espiritualidad y su cultura, convirtiéndolo en un número más para los afanes ilimitados del consumo. Mientras eso suceda, pensaremos y repensaremos los sucesos de la Guerra Civil y recordaremos a  Félix, a  ese joven, soñador inveterado, irreverente hasta la médula, pero que, sin mengua de su manera de estar en el mundo, supo ser  consecuente con sus ideales. Puedo decir que  nunca perdió ese sentido provisional de la vida que le resultaba consustancial, supo ser joven, intrépido, arriesgado cuasi temerario, hasta el último instante, pero cabalgó sobre  su Corcel de Fuego,  desde entonces iluminado, para llegar  como luz y ejemplo hoy, a la contingencia de los nuevos retos, porque, como él mismo dijera alguna vez, no son otros  los enemigos de la humanidad hoy,  “Son ellos otra vez”.

Son perfectos de muerte,

son precisos de muerte,

son de muerte completos y totales

en Viet Nam.

Son ellos, son los mismos de ayer,

Los de Oswiecim, Bunchenwald, de Lídice,

de Teresín, de Maidaneck,

son ellos,

son los mismos de ayer.

Miradlos en Viet Nam.

No son los herederos ni los hijos,

son ellos otra vez.

 

Gracias.

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