A FIDEL

Tu barba crespa ensortijada, cada hebra un camino, un intento, cada hebra hirsuta un sueño pendiente. Nuestro pelo crece y se mezcla con el tuyo. Me busco en tu silueta, persigo el destino final de cada rizo. Todo está revuelto, lo sé, nadie sabe si no el viento cuánto se entrecruzan la leña y el retoño, la semilla caída de la boca del pájaro, la rama atravesada por el azar.

Muchos se han ido, encanecemos buscándonos en el amasijo, construyéndonos desde una piel limpia manchada por el ácido indeleble de la lágrima, convaleciente tal vez, desde el día de la lluvia exacta, dudosa, frágil, rehecha. Tus hombres están forjados desde el viento y la chatarra, desde la luz y el ímpetu grasiento e infinito que envuelve y envuelve y apenas deja respirar. Es difícil, más difícil quizás esta ruta. El camino está colmado de apóstoles y banderas caídas, hay cruces a la orilla, la costa está marcada por cavernas que se adentran en la isla, se interconectan misteriosamente y vacían sus ciudades. Muchas luces nos iluminaban y hubo mucha sombra. Muchos reflectores se obsesionaron con nuestras frágiles y sedientas imágenes y muchos se perdieron sobre las alfombras, muchas puertas de cristal se abrieron bajo el impulso mágico de la presencia humana y ellos nada sabían. Los colores eran fuertes, los olores eran de rosa furtiva y de violetas engendradas en laboratorios. Se creyeron fuertes e inteligentes, se vieron jóvenes, vivos y sus pechos se hincharon de orgullo  sin darse cuenta que era aire, solo aire lo que entraba en los pulmones, un aire nuevo, fresco, brilloso que estalló después y se pulverizó como un cristal astillado y que ahora tragan día a día como una poción a tomar de por vida. Sus caras son otras, ¿no lo notas?, la sonrisa se les abre de un lado y se les muerde de otro mientras callan lo que quizás nunca van a decir. Otros ríen incesantemente, ríen nerviosamente ríen, ríen y su risa termina en  un caudal amarillento que los desborda y los daña. Algunos matan a la muerte. Otros viven siempre conectados a cables y viejas a palabras y fotos que navegan.  Padre, yo  estoy aquí, mis manos quedaron sosteniendo tu cuerpo. Mientras otros dormían, o vivían mil copas de angustia mis ojos no se cerraron. No fue por valor, fue un espíritu errático, iluminado, parecido a la supervivencia. Halaba a mis hijos, los halaba, ataba cada hebra de sus delicados cabellos a los tuyos, a los míos y le cantaba para dormir las canciones del hambre. Estuve aquí mientras el mar batía los leños, los cauchos que nunca quise ver, mientras las sogas se levantaban y se levantaban los brazos y sonaban canciones y árboles y luces de navidad, estuve aquí mientras todo lo veías y agitabas tú tus brazos nervudos. No corrí a tu lado, llevaba a mis dos hijos cargados, protegiéndolos del nivel de las aguas negras, arrancándoles las pistolas y las muñecas falsas que les regalaban para crecer, caminé lento, a veces sin oírte, pero seguí tus hebras hirsutas arremolinadas por un viento cada vez más fuerte. Ahora no grito, miro a un lado y a otro y oigo voces cada vez más altas salidas de las cavernas, flotando sobre los leños, agitadas frente a las cámaras, voces provenientes de todos lados, y ahora tampoco grito. No se si haré bien, quizás mi boca ha sido ya comida por las fieras o roída por el silencio, pero nada me impide silbar la canción que mis hijos reconocen y ellos solos, sin nada decirles, corren a socorrerte, a socorrernos. No temas – tu nunca has temido-  sus suaves y vigorosos cabellos son hoy sutiles ataduras de inteligencia férrea, invisible, inusitada, saben ellos dónde está el lecho y dónde la plaza, saben del viento, del hambre, de la luz –sin deslumbrarse-  y saben que la voz es hoy el coro, el brazo las diminutas hebras entretejidas por todos y revueltas en un maravilloso caos de alma y de palabra. Son verdor, padre, blanco verdor que ondea y sobre el que puede dormir la isla.

 

Lillian Alvarez

Este poema forma parte del libro “Cantar de Alejandro”, Colección Sur, dedicado a Fidel en su 90 cumpleaños.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s