MULTINACIONALES vs PYMES

Este escrito, como se verá posteriormente tiene relación con el anterior, en el que aparecía Silvia (1), y por eso me ha parecido bien ponerlo a continuación, pues en él subimos un pequeño peldaño.

Primeramente abordaremos la diferencia entre una empresa multinacional y una pyme.

Una empresa multinacional, también llamada transnacional, es la empresa que trasciende un ámbito nacional (es decir que está y/u opera en diversos países). Podríamos meternos más de lleno en el asunto, definirlas mucho más rigurosamente, pero este escrito no va por ese camino, así que con lo que hemos dicho, por el momento, bastará.

Por contra, una pyme (abreviatura de pequeña y mediana empresa) es, pues eso, una empresa compuesta por un reducido número de trabajadores, y con un moderado volumen de facturación (y éste es un dato a tener en cuenta).

La pregunta que vendría ahora, es la siguiente, ¿pueden convivir juntas las multinacionales y las pymes?, o lo que es lo mismo, ¿pueden convivir juntos, en una misma pecera, los peces grandes y los chicos? Alguno podría pensar que sí, que en la naturaleza hay veces que conviven juntos; pero no nos engañemos, cuando conviven juntos es debido a una relación simbiótica, en la que cada uno saca provecho del otro; y éste no es el caso y nunca lo será, debido al propio sistema y a las propias leyes de mercado del mundo capitalista en el que se asientan. Mundo capitalista que necesita crecer sin parar. En la naturaleza cuando un pez chico pasa al lado de un pez grande, y éste no tiene hambre, pues pasa de largo y no pasa nada. El mundo capitalista siempre tiene hambre.

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¿pueden convivir juntos, en una misma pecera, los peces grandes y los chicos?

Las multinacionales y las pymes, las más de las veces, son dos términos enfrentados. Más bien la multinacional se enfrenta a la pyme e intenta zampársela (pues quiere abarcar todo el mercado). Y no solo a la pyme, sino a otras multinacionales, para hacerse con el control de todo el terreno. Esta práctica es consustancial al propio sistema. ¿Y cómo funciona dicho sistema? El empresario se ve en la “necesidad” de apretar más al trabajador como único medio de obtener mercancías a los precios más bajos posibles. Pero, ¿por qué el empresario necesita obtener mercancías a los precios más bajos posibles?

Porque en el mercado, el empresario se encuentra con otros empresarios y allí cada uno tiene la necesidad de vender sus productos y obtener beneficios (plusvalía). Pero, ¿quién los venderá? Quien ponga los mejores precios. Y, ¿quién puede poner los mejores precios, los precios más baratos? El empresario que más eficazmente haya logrado explotar a sus trabajadores. El empresario que no resulta competitivo, empresario que no vende o en sus ventas no obtiene plusvalía, empresario que se arruina y deviene a su vez trabajador. Y es aquí donde entra en juego el caso de Silvia y de tantos otros (de China, Bangladesh, India,….). Pues en el llamado “primer mundo” hay una serie de reglas y de leyes que rigen las relaciones entre las personas, leyes y reglas que velan porque dichas relaciones sean unas relaciones más o menos equilibradas y acotan el uso y abuso de unos cuantos. ¿Qué es entonces lo que pasa? Pues que el empresario, para conseguir precios más competitivos no dudará en irse a otros países (China, India, Bangladesh,….vamos, la gran mayoría de prendas que llevamos) y explotar a otras personas para conseguirlo (puesto que en éste país no le está permitido). Y así Silvia y otros millones de personas (Unicef desveló en el 2005 que 180 millones de niños son explotados, sin contar hombres y mujeres ya adultos), por supuesto del tercer mundo, son los que “pagan el pato” de nuestra vorágine consumista.trabajo-infantil

¿Y qué hacemos nosotros? Pues participar de este sistema, ir a dichas grandes multinacionales y comprar los productos más baratos (independientemente de quién los haya fabricado). Aquí lo que hay que ser es “listo” y aprovecharse de dichos precios baratos (o como realmente se traduce, aquí lo que hay que ser es insolidario y aprovecharse del trabajo de otra persona que trabaja para mí en situación de esclavitud o trabajos forzados (término que utiliza Unicef para definir dichos trabajos) y que, por supuesto, no me importa una mierda, pues de lo contrario no lo compraría). (De nuevo gracias Silvia). No importa quién y en qué situaciones lo haya fabricado, sino que para mí es rentable, y punto. Seguramente esto no constituye más que una situación de alienación, de ceguera intelectual. Alienación y ceguera producida por los mil y un aparatos que constituyen este sistema y de los que quizá algún día hablemos.

La multinacional, como ya hemos dicho pretende quedarse con el dominio de toda la tarta para ella sola, y no compartirla. Y así utilizará todo el poder que esté en su mano para conseguirlo. No importa el trabajador, sino como garante de un beneficio para la propia empresa. Y así, al trabajador se le recicla para que acabe pensando como a la propia empresa le interesa, mediante cursos, charlas, seminarios, …. Y así acabe actuando “libremente” conforme a la empresa. Y no digo que esto esté mal, pues es necesario, hasta cierto punto, que el trabajador conozca la empresa y cómo debe comportarse y actuar en ella. Pero, no debe pensar como ella, pues el trabajador es una persona racional, libre e independiente de la empresa, con su vida e intereses propios, ¿o es que pretende heredar la multinacional?

Así pasará como ejemplificaba H. Marcuse, “Es racional levantarse muy temprano, para ir a trabajar, para que la fábrica funcione bien, para que produzca muchos coches y la empresa obtenga muchos beneficios, para que los reinvierta y así fabrique más coches, para que la gente los compre y pueda ir a muchos sitios con ellos; aunque al final de todo ese proceso racional, el trabajador esté tan agotado que ya no utilice ese coche hasta el lunes, donde irá con él a una lejana fábrica a seguir produciendo más coches”.

Es importante que el trabajador tenga discernimiento y sepa diferenciar su trabajo, de su vida, pues en ello va su felicidad. Pues muchas veces pasa como dice T. W. Adorno “El individuo queda reducido a una pieza y, por ende, es esencialmente relativo. Lo particular no es más que una pieza de este sistema general. Cada uno ya no es sino aquello por lo que se puede sustituir a cualquier otro. Él mismo, como individuo, es lo absolutamente sustituible, la pura nada, y de eso se da cuenta con el tiempo”. Este proceso provoca en el individuo una desazón y un malestar cuando se da irónicamente cuenta de lo poco que cuenta en el propio sistema productivo del que se creía una pieza clave.

¿Cuáles son los daños colaterales? Pues que en este país cada vez hay menos trabajo, con lo que los salarios bajan (recordemos la gráfica oferta-demanda), y gente más que preparada tiene que emigrar a otros países para poder desarrollarse tanto intelectualmente, como personal y económicamente.info-xv-49-pateras

Mientras, la pyme, no pelea con la multinacional, simplemente se dedica a subsistir y a ir a su aire, pues su objetivo y sus miras son otras (además es un absurdo, siguiendo con el símil, que un boquerón pretenda pelear y comerse a un tiburón). Las pymes funcionan de forma distinta. Primero porque no aspiran a comerse a nadie, aspiran a vivir y a vivir bien (aunque no se pueda decir esto al 100%). Ellas suelen ser empresas familiares, frecuentadas la mayor parte de las veces por “gente de toda la vida”. Además, uno puede montar su propia pequeña empresa, pero no puede aspirar a montar una multinacional, más que nada porque para eso se requieren muchos más medios y muchos menos escrúpulos de los que la gente de a pie suele tener. Y así, uno, en un arrebato de valentía e ilusión crea su “pequeño negocio”, como muchas veces se le llama de forma cariñosa al lugar donde uno aspira a realizarse y a realizar parte de sus sueños, (no me imagino yo a uno que diga, “¡ay, qué bien, mañana domingo me voy a trabajar a mi querida multinacional”, pues ni es tuya, ni es querida, ni te apetece un pepino ir a trabajar un domingo). Cuando una persona crea un negocio le mueve, sobre todo, la ilusión y esa búsqueda de felicidad (también es cierto que quiere ganar dinero). Cuando crea dos, le mueve pura y simplemente la economía (pues nadie, por lo menos hasta hoy, puede estar en dos sitios a la vez). Y recordemos, como diría Aristóteles, “la economía está para servir a las personas, no para hacernos ricos.

Estas pequeñas y medianas empresas funcionan de modo diferente a las multinacionales. Primero porque en ella trabaja la propia familia (con lo cual uno no va a explotar a su hijo o a su mujer, aunque uno mismo haga más horas que un reloj), segundo porque si contratan a otra persona, el trato suele/puede ser mucho más flexible (pues suelen conocer de primera mano a todos los trabajadores que trabajan allí, y en muchos casos son amigos, vecinos, o gente cercana) y tercero porque trabajan en un ámbito local y nacional propio (regido por unas determinadas leyes y no por el “todo vale”). En una pequeña empresa, antes que explotar al trabajador (cosa que la ley no permite) se hace un esfuerzo extra, y si se ve que no es viable, se cierra. Y no digo que esto sea así 100%, pues en todos los sitios cuecen habas, pero es mucho más frecuente que en las multinacionales.

Es cierto, volviendo a lo dicho anteriormente, que en la pyme también se pueden encontrar productos fabricados en el extranjero en condiciones de explotación (y ahí está nuestra elección de comprarlos o no), pero tenemos mucha más influencia que en las multinacionales, pues podemos hablar con el dueño de la pequeña empresa y hacérselo saber (y una pyme, al final lo que tiene que dar es un buen servicio, pues en precios no puede competir. Pues no es lo mismo comprar un pantalón que un millón de pantalones).

Así como no es lo mismo “dar” nuestro dinero (sí, cuesta algo más caro en una pyme que en una multinacional, pero como dijimos no puede competir en precio) a una familia (mi vecino que tiene una droguería, mi amigo que ha montado una tienda de electrodomésticos, mi hermano que trabaja en una zapatería,….) que dárselo a los que ya tienen cientos de millones (como es el dueño de la multinacional). Pues de una forma estamos generando cercanía e ilusión, y dando de comer a una familia y de la otra forma estamos generando mera economía (sin importar el otro). Tú elijes. Y en cuanto a que las multinacionales crean muchos puestos de trabajo es una falacia, pues se ha demostrado que destruyen más de los que crean, pues arrasan con todo aquello que les puede hacer una pequeña sombra (recordemos que son muy muy competitivas). Es más, en un alarde de novedad, en algunas de ellas puedes cobrarte tú mismo los productos que adquieres (¡qué bien que ya no me atienda una persona!, mejor, más gente a la calle (léase en modo irónico)). Y además, la proporción de impuestos que pagan estas enormes multinacionales es ridícula en comparación con el autónomo que montó su propia pequeña o mediana empresa, bajo la presión que ejercen sobre los gobiernos autonómicos o centrales de cerrar y mandar a la calle a miles de empleados. Así los dirigentes tienen que bajarse los pantalones las más de las veces, cuando no son ellos los que forman parte de esas multinacionales.

Por eso afirmará A. Pérez Reverte “no hay diferencia entre élites económicas y políticas. Igual van al parlamento que van a la Telefónica o al Banco de Santander o a la caja de lo que sea. ¿Qué diferencia hay? ¿Diferencia entre élites políticas y económicas en España o en cualquier lugar del mundo? Son los mismos. Mira Rato, mira aquélla, mira el de más allá. Todos valen para todo. Vales igual para ministro del interior que para presidente del Banco de Santander o para consejero de Caixa Forum o de cómo diablos se llame. No hay ninguna diferencia. Nos gobiernan los mismos desde hace mucho tiempo. Siempre han sido los mismos”.

De todas formas, tú querido lector no te dejes impresionar por estas palabras y por esta disertación. Tú hace mucho tiempo que tienes las cosas muy claras. Vas a seguir haciendo lo mismo que hacías pues eres o te consideras libre, con la capacidad más que sobrada de racionamiento y “elección propia”. Pues, qué más te da lo que pase en el mundo, tú ya tienes tus propios problemas. Y así, cuando todas las pymes hayan claudicado bajo el poder de la gran multinacional, cuando los estados dependan del capital de los que tienen el dinero (que ya pasa en este país, pues muchas nóminas las paga la multinacional) y “el pescado esté totalmente vendido”, no tú, sino tus hijos acabarán trabajando para lo único existente, la multinacional, a un precio irrisorio (oferta-demanda) y no tendrán la posibilidad de montar su propio pequeño negocio y trabajar para ellos mismos (pues ya no será posible), pero eso sí, a ti hoy no te importa porque te habrás ahorrado unos euros al final de la compra. Quizá mañana cuando tus hijos trabajen de sol a sol prácticamente a cambio del sustento diario o estén muy muy lejos de este país, tú te acordarás del poder que tenías en tu mano para poder hacer algo, pero quizá ya sea demasiado tarde.

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El Presidente del país de las grandes transnacionales prometiendo “el futuro” a los cuentapropistas cubanos

¡Despierta!                                                                           

¡Sal de ti para volver más tú!

Anexo: Debido a que éste es el escrito más leído de todos los que llevamos escritos, me he visto en la “necesidad” de informar, a posteriori claro, que éste no es más que un eslabón dentro de la cadena. Y que sin el escrito de “Silvia” dedicado al eslabón más bajo de la cadena, el trabajador; y sin el otro dedicado a la “Razón instrumental/tecnológica o del por qué piensas como piensas” dedicado a la forma en que acabas razonando (como el sistema pretende que razones y pienses), este escrito acaba un tanto incompleto. Pues ambos tres abarcan esta pequeña trilogía dedicada a la “razón alienada” (trabajador, empresa y razón). Así que, si tienes tiempo y ganas, y has leído hasta aquí y te interesa “completar” y profundizar  algo más en el tema, te recomiendo que leas los otros dos, sin los cuales este escrito queda pobre. Y si en el ejercicio de tu libertad decides no seguir leyendo, pues agradezco de todos modos el tiempo dedicado. Un abrazo y gracias por pensar.

(1) Silvia es una niña, de 12 años, que vive en La Paz, Bolivia . Es la mayor de 5 hermanos y vive con su madre en una casita minúscula, compartiendo lo poco que tienen y lo mucho que no tienen. Su padre hace años que se fue. Ella, aparte de ir al colegio, limpia botas y zapatos. Ver Silvia

 

Publicado originalmente el noviembre 10, 2013 en https://elementodelainsurreccion.wordpress.com/2013/11/10/multinacionales-vs-pymes/

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