KANYE WEST Y EL PENÚLTIMO ROUND DEL PORNOPOP por Julio Martínez Molina

En trabajo objeto de burlas o calificado de “nauseabundo” por otros artistas de su país, el rapero norteamericano Kanye West (esposo de ese tristemente célebre epítome de la banalidad que es Kim Kardashian) publicó hace pocas semanas su nuevo videoclip del tema Famous, perteneciente al álbum The Life of Pablo, el cual hoy he tenido a la oportunidad de apreciar.

Fiel a las tendencias actuales de dicha construcción audiovisual de quien más sexo pone más vende -o cuando menos arma mayor alharaca-, el músico incluyó desnudos en la cama de distintos famosos, con imitaciones hiperrealistas de cera.

Finaliza con un plano cenital largo en el cual aparecen, juntos en el lecho y sin ropa, doce; entre ellos, Amber Rose, Bill Cosby, Donald Trump, Anna Wintour, Rihanna, Chris Brown o el propio Kanye, entre Taylor Swift con los senos al aire y su Kim de espaldas mostrando su trasero trasatlántico.

Lo último no es nada casual.

Así, él se ubica en la línea de flotación de dos videos sobre el tema, de gran repercusión mediática y de ventas: Anaconda (Nicki Minaj) y Colita (Jennifer López/Iggy Azzalea). Ambos clips representaron, en su momento, 2014, puntos culminantes del pornopop, cual se le ha dado en llamar internacionalmente al fenómeno por la crítica musical.

Como este propio autor expusiese en su artículo El paroxismo del pornopop (El Caimán Barbudo, 2015), “nada queda al azar en el negocio (…) al filón, no por sobado, dejará de exprimírsele hasta el último gramo. Solo bajo semejante entendido pueden asimilarse la irrupción de engendros parecidos al clip de Nunca me acuerdo de olvidarte, donde luego de contorsionarse hasta el delirio, de espaldas contra una pared (el segmento de cara al público masculino), Shakira cambia de tercio para manosearle las nalgas a Rihanna en una cama,  y con ello complacer (falsamente, porque esto es engaño pueril en estado puro) a la comunidad lésbica. Y, por asociación, parecer (no ser) inclusivistas, abiertas, respetuosas de las otredades…Ideología de cartón piedra, pirotecnia visual, la versión de Michael Bay para el formato del video”.

En el universo de irrupción de Loba (Shakira), Blurred Lines (Robin Thickles), Wrecking Ball (Miley Cyrus) o Sexercize (Kylie Minogue) no extraña que, cada vez, el listón intente ponerse más alto. En el sentido de comprender que está dominando en este campo ahora y por qué se realizan materiales como Famous, recomendaría a los lectores leer el artículo Los pezones de Rihanna, el coito sin fin del capitalismo, de Jon E. Illescas (reproducido el 12 de mayo en el sitio Cultura y resistencia).

Con punto de partida en los tres videos de la sexualizada barbadense: Zorra, mejor que tengas mi dinero; Work y Kiss it Better, que sumaron en pocos meses más de 350 millones de visualizaciones, población que multiplica por tres la suma de todos los jóvenes de la Unión Europea y EUA, el ensayista español abraza la teoría de “la estrategia del coito sin fin”.

Esta basa su poder de atracción, dice, “en la continua excitación sexual del espectador. Así retiene su mirada en una zozobra interminable que continuamente contiene la promesa del orgasmo que su mismo flujo comunicacional debe negar para que la atención sea constantemente (re) mercantilizada y desviada hacia la oferta mercantil representada en el contenido audiovisual. En el videoclip dominante, la maldición del coito sin fin alcanza su expresión más elevada y sus agotados voyeurs forman su castigado público fiel.

“(…) Como la oligarquía mediática que controla y censura la música de masas desde la cima de la industria impide que la música destinada a las mayorías verse sobre otros temas diferentes al sexo, la riqueza, la competitividad, la agresividad o el amor/desamor, hay decenas de temas importantes para la juventud que enmudecen o directamente desaparecen del flujo del videoclip mainstream. Entre ellos están aquellos que tienen que ver con la crítica al sistema: a las desigualdades sociales, las guerras, el hambre o el cambio climático. Pero tampoco encontraremos otros alejados de la política como la amistad, la solidaridad, la espiritualidad o el amor entendido más allá del unidimensional atractivo físico.  Por eso cada vez veremos más vídeos de Rihanna enseñando sus intimidades y menos de aquellos que no versen sobre el reclamo sexual (…) Quizás en la huida sin fin a la que está abocado el capitalismo (económico, político y cultural) lleguemos a una situación que hoy todavía puede parecernos sorprendente. Así es porque quizás dentro de unos años, en los videoclips dominantes, las estrellas de la canción deberán realizar escenas de sexo explícito para llamar la atención de los espectadores”.

 

 

http://lavinadeloslumiere.blogspot.com/2016/07/kanye-west-y-el-penultimo-round-del.html

 

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